Y, por fin, Burdeos (parte 1) - Francia

9:30:00



El viaje en tren desde Hendaya a Burdeos se hizo más corto de lo que pensaba. Al salir de la estación nos estaba esperando el amigo de Sergio al que íbamos a visitar. Tras los abrazos propios del reencuentro, cogimos el tranvía para ir a la residencia donde nos quedaríamos tres noches. Así, después de dejar el equipaje y recuperarnos del viaje y la mañana de turismo, nos dispusimos a conocer la capital de Nueva Aquitania. 

Lo que más me llamó la atención de Burdeos fue lo mucho que me recordó a la capital francesa. Sí, mucho más pequeña y no con tanta afluencia de turismo, pero muchas de sus calles y edificios nada tienen que envidiar a los que podríamos encontrar en París. Reconozco que tengo cierta debilidad por la arquitectura clásica y neoclásica pero, creedme, pasear por las calle de Burdeos es algo impresionante. Prueba de ello es que el corazón de Burdeos fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2007 —así que tampoco estoy exagerando tanto, ¿no?—.






Poco a poco la noche comenzó a acompañarnos en nuestra ruta de turismo por la ciudad, así que decidimos ir a una crepería a cenar. ¡Ni os imagináis lo que echaba de menos los crepes franceses! Y, así, con sus calles coquetas al atardecer y una suculenta cena de reencuentro, nos recibió Burdeos en nuestro primer día.



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