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Diario de viaje: último día en Roma (parte 3) - Italia

Sigo actualizando sobre mi viaje por Italia, aunque ya va llegando a su fin. El pasado 2 de abril me despedía de Roma, no sin antes haber aprovechado el último día por tierras italianas al máximo:

Tras recoger todo nuestro equipaje, dejar el hotel y subir nuestras maletas al autocar, fuimos a primera hora de la mañana a la Fontana Di Trevi, decididos a echar nuestra moneda antes de que el lugar se llenara de otros turistas, pero cuál fue nuestra sorpresa al encontrarnos con una preciosa fuente... ¡vacía! Los trabajadores de mantenimiento habían aprovechado esa misma primera hora de lunes para vaciar y recoger todas las monedas de la fuente así que tuvimos que dejar la conocida tradición para más tarde.




No nos costó mucho llegar al Panteón de Agripa, a unas calles de la conocida fuente. De repente, nos dio la sensación de habernos transportado de Italia a Grecia.



Inicialmente, el Panteón de Agripa fue construido para adorar a los diferentes dioses del imperio romano. Años más tarde, Adriano mandó reconstruirlo para hacer posteriormente un templo cristiano. Desde entonces, es uno de los edificios mejor conservados de la Antigua Roma.

Interior del Panteón de Agripa


Tras visitar el Panteón fuimos a la Piazza Navona donde, además de varias terrazas, hay tres fuentes entre la que destaca la Fuente de los Cuatro Ríos y la Iglesia de Santa Inés.
Hasta casi dos siglos atrás, la bonita plaza se inundaba para convertirla en un lago artificial.




Como dato curioso, decir que la estatua que simboliza el río Nilo se tapa la cabeza y se niega a ver la Iglesia de Santa Inés. Esto se debe a que el artista de dicha fuente, Bernini, estaba enfrentado con Borromini, el arquitecto que restauraba el edificio de la Iglesia de Santa Inés.




Seguimos perdiéndonos entre las calles, los romanos y los turistas, y al final llegamos a la Plaza de España, famosa tanto por su escalinata como por ser uno de los espacios preferidos de carteristas, cuyo nombre proviene a que a pocos metros de ésta se encuentra la sede italiana de la embajada española en el Palacio Monaldeschi.
Cuenta una leyenda que en este edificio cedido por el Vaticano a España en agradecimiento por la defensa que España le otorgaba, se aparece el espíritu de un fraile. 




Foto tomada desde las escaleras de la Plaza de España

Nuestra siguiente parada fue en la Piazza del Popolo. Donde también hay un obelisco importado de Egipto. 










Una vez paseamos por la plaza, fuimos a comer nuestra última pizza en Italia de este viaje y, tras pasear después de comer por las calles de Roma en compañía de un gelato, fuimos a cumplir la tradición de tirar una moneda a la Fontana Di Trevi esperando que la leyenda de volver a Roma sea cierta.





Como a todos nosotros nos costaba aceptar que nuestro viaje a Italia estaba acabando, decidimos irnos con buen sabor de boca de Roma...




Un par de horas más tarde, llegamos a uno de los aeropuertos de Roma y tras sufrir un retraso de varias horas, embarcamos de madrugada en un vuelo con destino a Valencia.

Ciao, Roma!


Diario de viaje: Ciudad del Vaticano (parte 2) - Estado Ciudad del Vaticano

El domingo 1 de abril nos levantamos bastante temprano, mentalizados de que éste sería nuestro segundo y último día en el Estado Ciudad del Vaticano.

Llegamos a la monumental Plaza de San Pedro, obra de Bernini, donde un gran número de personas esperaban para participar en la misa del domingo de ramos. ¡Por eso el día anterior había numerosas hileras de sillas colocadas en medio de la plaza!

La misa duró más de tres horas y, aunque daban un librito para situarse, era difícil seguirla ya que la mayor parte era en latín.  Además, el día no acompañaba mucho, ya que chispeaba constantemente. Pero pesar de ello,  fue toda una experiencia.




Cuando, tras la misa, la gente empezó a marcharse de la plaza y ya se podía caminar (aunque era inevitable chocarse de vez en cuando con alguna persona, a pesar de los esfuerzos por esquibarnos mutuámente). Tras salir de tal marabunta y dejar atrás el Vaticano, fuimos a comer en el mismo lugar que el día anterior.


Obelisco egipcio procedente del Circo de Calíguia y Nerón, en la Plaza de San Pedro.





Después de comer, tras pasear por Ciudad del Vaticano, volvimos a nuestro punto de encuentro para ir a la visita guiada por las Catacumbas de San Calixto en Roma y dar seguir descubriendo dicha ciudad pero, como era un poco pronto, aprovechamos para hacernos nuestras últimas fotos en Estado Ciudad del Vaticano, con el obelisco egipcio y la columnata de la conocida plaza elíptica.


Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano. 


Diario de viaje: Roma (parte 2) - Italia

 Tras despedirnos de Estado Ciudad del Vaticano fuimos a las Catacumbas de San Calixto. Después de estar esperando a nuestro guía durante media hora, empezó la visita.

Aunque no está permitido hacer fotos (de ahí a que no haya subido ninguna foto de las catacumbas), he de decir que me las esperaba muy diferentes: las catacumbas habían sido reformadas y adaptadas para las visitas de los turistas e incluso se habían retirado la mayoría -por no decir todos- los restos. Así que casi todo lo que vimos era una réplica de lo que hubo en el momento. 



Entrada de las Catacumbas de San Calixto

Nuestra segunda visita en Roma en este día, fue la Basílica de San Pablo Extramuros, donde se dice que está la tumba de Pablo de Tarso.








A decir verdad, estaba un poco intrigada por conocer este lugar ya que es conocido porque, en las paredes del interior de la Iglesia, han aprovechado los círculos decorativos de las paredes para colocar los retratos de todos los papas de la historia y, dicen, que cuando todos los círculos decorativos tengan un retrato, se acabará el mundo (aquí otro ejemplo que añadir a mi teoría de que en Italia son bastante supersticiosos).






Tras salir de San Pablo Extramuros fuimos al centro de la ciudad de Roma dónde continuamos descubriendo el encanto de la ciudad hasta la hora de la cena.



Estatuas de las escaleras del Campidoglio, Roma.

Campidoglio en Roma.

Foto del atardecer desde lo alto de las escaleras de Campidoglio en Roma. 


Diario de viaje: Välkommen! - Jönköping (parte 1) - Suecia

El pasado 14 de julio tomé un vuelo directo desde Alicante hacia Gotenburgo para conocer, por primera vez, Suecia. 
Antes de las cinco de la madrugada ya estaba facturando en el mostrador de Ryanair pues a las 6:55am estaba previsto el despegue del avión. Y así fue. 
Aunque el vuelo no fue tan largo como estaba esperado, ya que llegué media hora antes al aeropuerto de Göteborg City. 
 Agradecí salir a primera hora porque me gusta exprimir el tiempo de mis viajes al máximo y, de esa forma, puedes aprovechar más el primer día, evitando que sea un día perdido para hacer turismo.
Como iba sola y creo que éramos solo tres españoles en el vuelo, empecé a convencerme de que todas las personas son amables por naturaleza -lo había leído en un blog de viajes porque, según decía el blog, teniendo este pensamiento se podía disfrutar más de los viajes y el contacto entre otras culturas- y no tardó en dar resultado: en el vuelo, conocí a una pareja sueca joven, que venían de pasar unos días en la casa que su familia tenía en Alicante. La chica hablaba muy bien español y estuvimos hablando mientras su novio dormía. Cosa que hizo que el vuelo se me pasara más rápido.
Cuando aterrizamos, me llamó muchísimo la atención el orden que tienen los suecos:  una vez aterrizado el avión, todos los suecos permanecieron sentados y con los cinturones abrochados hasta que la señal indicó lo contrario. Entonces, continuaron sentados hasta que se abrieron las puertas del avión y fue en ese momento cuando únicamente la primera fila de pasajeros se levantó, cogió sus pertenencias y salieron con un orden perfecto, de forma que hasta que no salía la fila anterior no se levantaba la siguiente. 
¡Todo lo contrario a lo que yo había visto en los demás vuelos! No hubo aplausos al aterrizar, una palabra más alta que otra durante todo el vuelo, ni prisas ni empujones por sacar el equipaje de mano y salir de los primeros... Cosa que agradecí.

El aeropuerto de Göteborg City es bastante pequeño, con una única puerta de llegadas y dos puertas para las salidas. Al llegar a la sala de recogida de equipajes, los pasajeros del vuelo anterior, aún estaban esperando sus maletas -¡y eso que su vuelo hacia más de media hora que había aterrizado!-. 
Por fin recogieron sus maletas, mientras que los pasajeros del vuelo de Alicante aún seguíamos esperando las nuestras. Tardamos 48 minutos -¡de reloj!- en conseguir nuestras maletas de forma que nos juntamos en la misma sala con el vuelo que había aterrizado media hora después que nosotros. Y, aunque reconozco que yo estaba impaciente y de los nervios por estar tanto tiempo esperando, ningún pasajero reclamó ni se quejó, si no que esperó tranquilamente.

Raquel me estaba esperando en el aeropuerto con este cartel.

Al salir -ya con mi maleta- tuve la suerte de encontrarme con Raquel, una chica colombiana de nacimiento pero sueca de adopción, que conocí en mi primera visita a Portugal, con el Proyecto Comenius, y que me enseñaría algunos de los preciosos lugares de Suecia.
 Dos amigas suyas, una inglesa y otra sueca pero residente en Estados Unidos, que estaban pasando unos días allí, nos llevaron a Jönköping en coche. Durante las dos horas de trayecto, Raquel y yo no dejamos de hablar, de ponernos al día después de un año y medio sin vernos, de todo lo que íbamos a hacer durante mi estancia allí, etc.Cuando llegamos, me presentó a su encantadora familia, me instalé y comimos todos juntos mientras su familia y yo nos conocíamos. Después, salimos a dar una vuelta por la ciudad de Jönköping: conocer el centro histórico y dar un paseo por el lago.

Jönköping es una ciudad que pertenece a un municipio de mismo nombre, en la provincia sueca de Smaland. En realidad, aunque no es una ciudad que tenga mucho turismo, sí ofrece varias cosas de interés: fue en Jönköping dónde nació la primera fábrica de fósforos y cerillas, para ser una ciudad relativamente pequeña, cuenta con un gran número de iglesias, algunos museos y tres lagos: Vättern, Munksjön y Rocksjön.


Fotos de la Iglesia de Sofía

Tändsticksmuseet, museo de fósforos junto al lago Vättern.



Visitamos el vecindario donde se encuentra la casa del escritor sueco Viktor Rydberg (s.XIX), que podría ser el ejemplo de una típica casa sueca, más o menos, reciente: pintada en rojo y blanco y con su conocido tejado.



En Jönköping está el segundo lago más grande de toda Europa, el lago Vaterna (aunque creo que suena mucho mejor en sueco, Vättern) con más de 1900 km2.

Paseo junto al lago Vättern



Después de dar una vuelta por el lago, seguimos caminando hacia el centro de la ciudad donde se encuentra el ayuntamiento y los juzgados.




El horario de las tiendas y establecimientos de Jönköping no es muy amplio en comparación con España, ya que la mayoría de las tiendas del centro ya estaban cerradas. ¡Y eso que solo eran las cuatro y media de la tarde!
Y claro, eso explica que las calles más comerciales de la ciudad estuvieran desérticas.

Calles comerciales del centro de Jönköping, un sábado a primera hora de la tarde.



Tras mi primera visita por el centro y los sitios más emblemáticos de la ciudad de Jönköping, nos pusimos ropa deportiva para ir con el hermano de Raquel a dar un largo paseo por los lagos Munksjön y Rocksjön.

Spira Arts Centre junto al lago Munksjön


Vistas del lago Munksjön


Cerca del lago Rocksjön se encuentran unas piedras a modo de monolitos que me recordaron a los de Stonehenge, aunque son de menor tamaño y creo que no hay ninguna leyenda sobrenatural sobre su origen -o al menos, que a mí a me hayan contado-.