Cuando era pequeña, solÃa ir muy a menudo a pasar el dÃa hacia la zona de Segorbe, pero desde hace unos años, por culpa de los estudios y del poco tiempo libre que estos me dejaban, perdà esa buena costumbre.
Sin embargo, nunca es tarde para retomar estas excursiones, asà que ayer estuve visitando este municipio.
En un principio, nuestro destino en mente era pasar el dÃa en Segorbe, pero al final decidimos pasar la mitad de la mañana en Navajas, visitando la famosa cascada conocida como El salto de la novia. Debo de reconocer que no conocÃa la leyenda, pero me ha parecido bastante curiosa. Asà que aprovecho para contárosla:
“Hace de esto muchos años, cuando dos
novios iban a contraer matrimonio tenÃan que someterse a una curiosa
ceremonia para demostrar ante todos
su fertilidad. Para ello, cierto tiempo antes del matrimonio debÃan ir a
donde más se estrecha el rÃo y allÃ, ante todos, la novia debÃa de
cruzar de un salto a la orilla opuesta: si lo conseguÃa sin percance, era
sÃmbolo de fertilidad y amor para el futuro matrimonio y
demostraba con ello que querÃa fielmente a su novio; más si no
lograba saltar a la otra orilla, el matrimonio se consideraba irrealizable o
desgraciado, de forma que convencidos de ello, los novios rompÃan su
compromiso.
Cierto dÃa dos jóvenes novios bajaron radiantes de alegrÃa a
demostrar ante todos que se amaban. Como cada vez, la gente esperaba el
salto con impaciencia; por fin la novia se dispuso a saltar, pero
después de tomar impulso, perdió el equilibrio y cayó al rÃo con tan mala fortuna
que se vio envuelta en un potente remolino que allà habÃa y la llevaba a
una muerte segura. Al ver el cuerpo sin vida de su amada, el novio, en un momento de locura, se sacó el corazón y lo arrojó al rÃo para que viviera eternamente con el de su amada; pero al caer, el corazón del muchacho se convirtió en una roca y la sangre que brotaba del cuerpo inerte del novio formó al lado una pequeña cascada de agua
que al caer golpea y hace sonar el pétreo corazón. De esta manera, su
amada lo escucha y sabe que el corazón de él late de amor eterno por ella.
Cuentan que en las noches de luna, por el valle se escuchan sus voces y lamentos. La cascada llora su pérdida y el rÃo se convierte en el manto blanco y puro de la novia, que acoge tiernamente a su amado convertido en piedra”.
Cuentan que en las noches de luna, por el valle se escuchan sus voces y lamentos. La cascada llora su pérdida y el rÃo se convierte en el manto blanco y puro de la novia, que acoge tiernamente a su amado convertido en piedra”.
Hacia mediodÃa, fuimos a Segorbe, donde estuvimos paseando por La Fuente de los 50 caños. La fuente, la cual está provista de agua del rÃo Palancia, está decorada con los cincuenta escudos de cada provincia española.
Un poco más tarde, fuimos a comer al restaurante que se encuentra en esa zona del paraje.
