Diario de viaje: Navajas y Segorbe - España

17:00:00

Ayer estuve visitando Navajas y Segorbe.
Cuando era pequeña, solía ir muy a menudo a pasar el día hacia la zona de Segorbe, pero desde hace unos años, por culpa de los estudios y del poco tiempo libre que estos me dejaban, perdí esa buena costumbre.
Sin embargo, nunca es tarde para retomar estas excursiones, así que ayer estuve visitando este municipio.
En un principio, nuestro destino en mente era pasar el día en Segorbe, pero al final decidimos pasar la mitad de la mañana en Navajas, visitando la famosa cascada conocida como El salto de la novia. Debo de reconocer que no conocía la leyenda, pero me ha parecido bastante curiosa. Así que aprovecho para contárosla:

 “Hace de esto muchos años, cuando dos novios iban a contraer matrimonio tenían que someterse a una curiosa ceremonia para demostrar ante todos su fertilidad. Para ello, cierto tiempo antes del matrimonio debían ir a donde más se estrecha el río y allí, ante todos, la novia debía de cruzar de un salto a la orilla opuesta: si lo conseguía sin percance, era símbolo de fertilidad y amor para el futuro matrimonio y demostraba con ello que quería fielmente a su novio; más si no lograba saltar a la otra orilla, el matrimonio se consideraba irrealizable o desgraciado, de forma que convencidos de ello, los novios rompían su compromiso. 
Cierto día dos jóvenes novios bajaron radiantes de alegría a demostrar ante todos que se amaban. Como cada vez, la gente esperaba el salto con impaciencia; por fin la novia se dispuso a saltar, pero después de tomar impulso, perdió el equilibrio y cayó al río con tan mala fortuna que se vio envuelta en un potente remolino que allí había y la llevaba a una muerte segura. Al ver el cuerpo sin vida de su amada, el novio, en un momento de locura, se sacó el corazón y lo arrojó al río para que viviera eternamente con el de su amada; pero al caer, el corazón del muchacho se convirtió en una roca y la sangre que brotaba del cuerpo inerte del novio formó al lado una pequeña cascada de agua que al caer golpea y hace sonar el pétreo corazón. De esta manera, su amada lo escucha y sabe que el corazón de él late de amor eterno por ella.
Cuentan que en las noches de luna, por el valle se escuchan sus voces y lamentos. La cascada llora su pérdida y el río se convierte en el manto blanco y puro de la novia, que acoge tiernamente a su amado convertido en piedra”.

 





Hacia mediodía, fuimos a Segorbe, donde estuvimos paseando por La Fuente de los 50 caños. La fuente, la cual está provista de agua del río Palancia, está decorada con los cincuenta escudos de cada provincia española.
Un poco más tarde, fuimos a comer al restaurante que se encuentra en esa zona del paraje. 






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