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Diario de viaje: Portugal con el Proyecto Comenius

4 de abril de 2011                                
Hoy me he levantado a las cuatro de la mañana porque hemos quedado en el aeropuerto a las cinco de la madrugada. Estaba cansada pues era muy temprano, pero la ilusión y las ganas de llegar a Valença do Minho y volver a ver a todos los portugueses del Proyecto Comenius que se habían alojado en nuestras casas el pasado mes de marzo hacía que el sueño y el cansancio se desvanecieran.
A las cinco de la madrugada nos encontramos todos en el aeropuerto y después de facturar las maletas nos despedimos de nuestros padres y familiares que nos habían llevado al aeropuerto.
Embarcamos y cogimos un avión con destino Madrid.
Llegamos a Madrid sobre las nueve y algo, y hemos tenido que esperar unas tres o cuatro horas en el aeropuerto. Se me ha pasado el tiempo muy rápido porque el aeropuerto de Barajas en enorme: está lleno de tiendas de comestibles, ropa, cafeterías, restaurantes... ¡Parecía que estábamos en un centro comercial!
Cogimos el avión sobre las doce y llegamos a Vigo a la una del mediodía. 
Después de desembarcar esperamos nuestras maletas: si en el diario de Polonia escribí que mi maleta fue la última en salir, ahora tengo que decir que la mía no ha llegado a Vigo. 
Tras poner la reclamación de mi maleta salimos del mostrador de la compañía aérea y nos  encontramos con José, el profesor de español de Portugal que participa en el Proyecto Comenius. 
Salimos del aeropuerto y cogimos el bus de la escuela para que nos llevara a Valença. 
El trayecto no era muy largo y, al pasar el puente que atraviesa el río Minho (Miño), tuvimos que cambiar la hora de nuestros relojes pues ya estábamos en Portugal. 




El autobús nos ha dejado en la escuela.
Mientras los demás han guardado sus maletas en una sala yo he esperado en el patio viendo como los alumnos de arte habían hecho y colgado el logo del proyecto en el techo del patio. ¡Ha sido una gran sorpresa ver mi logo colgado allá arriba!




José nos ha acompañado a la clase donde estaban nuestros compañeros portugueses del proyecto.Al abrir la puerta de la clase una nube de sonrisas, saludos, besos, abrazos y presentaciones ha inundado el ambiente. Todos juntos hemos ido al comedor del centro donde hemos aprovechado para ponernos al día de las primeras novedades. 
Después de comer nos han enseñado la escuela y hemos ido a las clases de alumnos un poco menores que nosotros para que nos hicieran preguntas sobre nuestra ciudad, costumbres, etc. Me sentía un poco rara porque no entendía mucho lo que hablaban entre ellos, pero gracias a Soraia y Cláudia, que hacían de traductoras, nos hemos enterado de lo que decían. Cuando hemos acabado, hemos ido a la biblioteca del centro a hacer unas actividades por grupos buscando en las enciclopedias. Me ha gustado mucho el detalle que han tenido al poner en cada esquina de la biblioteca un panel con fotos de los viajes del proyecto: Suecia, Polonia y España. Porque este, queramos o no reconocerlo, es el último viaje que haremos con el proyecto.
Sobre las cinco, hemos ido a dar una vuelta por Valença: nos hemos comprado un helado y hemos ido a un parque que estaba cerca. Hemos pasado la tarde allí y luego hemos ido a las casas de, las que por unos días, serían nuestras familias.





5 de abril de 2011                              
¡Estoy cansadísima!
Esta mañana he ido a las clases de la escuela: tenía matemáticas y economía. 
Después de comer en un restaurante bastante cerca de la escuela con casi todos los chicos del proyecto hemos ido a hacer actividades en el río Minho




Hemos ido andando hasta el río, ¡y de camino nos hemos encontrado un pequeño rebaño de cabras! Mis amigos y yo, no estamos muy acostumbradas a ver cabras por el campo todos los días así que hemos aprovechado para hacernos una foto...






 Al poco, hemos llegado a la orilla del río donde había una escuela de actividades y allí nos hemos preparado para hacer kayak: nos hemos puesto chalecos salvavidas y casco. Además, luego, nos han explicado algunas cosas básicas que debíamos saber. La más importante: no soltar el remo bajo ningún concepto. 







Lo he pasado muy bien, aunque creo que todos opinamos lo mismo. 
Al principio estaba un poco asustada porque no había hecho Kayak antes, pero al final todo ha ido muy bien y, para mi asombro, no me he caído de la barca. 




¡Otra buena noticia es que ya ha aparecido mi maleta! Nunca me había hecho tanta ilusión abrir mi maleta... ¡Y eso que estoy muy agradecida a Soraia y su familia por ayudarme a sobrevivir sin maleta 24 horas!
Esta tarde, también han llegado los alumnos de Suecia: Soraia me ha presentado a la chica que se quedará en su casa con su familia y conmigo. Se llama Emelie y es muy simpática. Además, habla muy bien español y si por lo que sea no nos entendemos siempre podemos recurrir a decirlo en inglés o acompañado de gestos. 
Creo que en este viaje lo vamos a pasar genial. 


6 de abril de 2011                                
Esta mañana hemos vuelto a asistir a las clases. Esta vez tenían un examen así que nos hemos sentado juntas a esperar que terminaran. Cuando los dos grupos han terminado hemos hecho tiempo en la cafetería del colegio hasta que, poco a poco, nos hemos reunido todos los alumnos del intercambio. 
Juntos hemos ido a visitar la fortaleza de Valença: es un lugar precioso, rodeado de prado verde y con unas bonitas vistas al río Miño. 
Primero, hemos visto un vídeo en inglés que nos ha presentado el paraje y luego hemos visitado cada rincón de la fortaleza con una guía. Hemos visto el ayuntamiento, el museo de bomberos, las tiendecitas, las murallas... ¡Cada día que pasa, Valença do Minho me gusta más!
Ha sido una mañana perfecta para tomar algunas fotos: 








Después de ver las murallas y la fortaleza de Valença do Minho, hemos vuelto a la escuela para comer.
Al haber cambiado el reloj una hora menos, tengo la sensación de que el día cunde mucho más porque si me paro a analizar me da tiempo de hacer muchas más cosas aquí, aunque eso sí, los días siguen pasando igual de rápido (o incluso más), y eso quiere decir que cada vez queda menos para despedirnos de todos los alumnos del proyecto...
[...]
Como está haciendo muy buen tiempo (creo que mejor que en Valencia) hemos decidido aplazar un poco la visita al mercado, porque hacía mucho calor, y nos hemos quedado descansando a la sombra en la escuela. Mientras algunos dormían o tomaban el sol tumbados en los bancos, otros estábamos con gente de Suecia y Portugal hablando de nuestras aficiones, ciudades, familias... ¡Incluso he aprendido algunas palabras en sueco y portugués!


Después de ir al mercadillo hemos vuelto a la escuela porque nos habían preparado una merienda para darnos la bienvenida, ya que era el primer día que estábamos todos los alumnos juntos. 
¡Lo hemos pasado genial!




Foto de la tarta del proyecto:





7 de abril de 2011                                
¡Qué bonita es la ciudad de Oporto!
Hoy hemos pasado todo el día en Oporto. El trayecto de ida (una hora y media en autocar) se ha pasado bastante rápido porque hemos estado cantando canciones: los alumnos de cada país cantaban una canción diferente, por turnos, para amenizar el trayecto. La variedad cultural se palpaba en el ambiente, y una vez más pudimos comprobar que la música no entiende de culturas ni de lenguas, porque cantamos juntos muchas canciones.
Oporto es la segunda ciudad más grande de Portugal, dividida por el río Duero. Su centro histórico fue lo que más me gustó, ya que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Oporto, no sólo es conocido por todas estas cosas, sino también por el vino.
Llegamos a Oporto sobre las diez y media de la mañana y hemos tenido tiempo libre hasta las once, mientras, hemos aprovechado para comprar algunos recuerdos, hacernos fotos y almorzar.











A las once, hemos ido al Palacio de la Bolsa de Oporto. No estaba permitido hacer fotos, por eso aquí os dejo en link del sitio. Aunque sí que he hecho una foto del edificio. 





Después, hemos ido a ver la Catedral, donde desde la plaza hemos podido hacer varias fotos en grupo y disfrutar de la vista de la ciudad hacia el río Duero.











Luego, hemos ido a comer, ha hacer unas compras y, por último, al museo de vino de Oporto.



Hoy es la última noche en Valença, así que hemos quedado casi todos los del proyecto después de cenar: nos hemos hecho muchas fotos, algún que otro vídeo, nos hemos reído...


7 de abril de 2011                                
Este ha sido el peor día de todos: desde esta mañana, el ambiente era de tristeza. 
Ya después de desayunar, cuando he tenido que despedirme de la familia que me acogía, ha sido uno de los peores momentos. No quería decirles adiós. No, me negaba. Porque lo he pasado realmente bien en Portugal. Así que no he podido evitar que algunas lágrimas (y luego me he dado cuenta de que no serían las últimas) se escaparan al despedirme de la familia Pacheco Correia.
Sobre las nueve, hemos ido al Palacio de la Brejoeira, en Monção: es un palacio enorme de 15 hectáreas de viña, 8 hectáreas de bosque y 3 hectáreas de jardín privado. 






Las fotos anteriores, son del interior del Palacio de la Brejoira, actualmente, sólo una zona del palacio está destinada a las visitas turísticas, el resto es de uso privado ya que habita la dueña del palacio.
Después, visitamos gran parte de los jardines y viñedos del palacio acompañados de una guía.




Después de esta visita, volvimos a Valença do Minho a la hora de comer y luego fuimos a dar una vuelta por las murallas y la fortaleza de Valença, esta vez, para realizar las últimas compras. Cuando acabamos, fuimos a  descansar, nos sentamos en el césped, a pasar la última hora juntos: polacos, suecos, portugueses y españoles. 
A las cinco, fuimos a la escuela, y es ese momento el que puedo decir que fue el más emotivo de todos: despedirme de todas las personas que he conocido en este viaje ha sido muy duro, porque todos los jóvenes, de diferentes edades, países, lenguas, costumbres... Hemos congeniado realmente bien durante estos días. 
Despedirme de Soraia y Emelie ha sido muy triste, pero a la vez estoy feliz por haber tenido la oportunidad de conocerlas.
Y es, que nunca, ambas ciudades con nombres tan parecidos han estado tan unidas.






Recuerdos especiales:
Jamás voy a olvidar este viaje porque ha sido el primer viaje en "familia de acogida - intercambio" que he hecho, y sólo por eso, estas cosas siempre se recuerdan. Pero no, si sólo me quedara en eso, sería muy superficial, y es que tampoco voy a olvidarme nunca de José, el profesor de español de Portugal, y que ha organizado a la perfección nuestra estancia en Valença, de los profesores de Suecia y Polonia, y de todos aquellos profesores portugueses que nos han tratado, por unos días, como alumnos de la escuela de Valença.
De los profesores españoles que nos han acompañado a este viaje, ayudándonos en lo que hemos necesitado: Muchas gracias, Domingo y Fulgencio, sé que estar al cargo de seis adolescentes en un país extranjero no suele ser fácil, pero gracias por haber confiado en nosotros.


Tampoco podré olvidarme de todos los alumnos que han participado en el intercambio, en especial, Emelie, Raquel, Soraia Sousa, Cláudia, Diana, Patrícia, Marisa, Carlos, Luís, Inés y Catarina (disculpad si me olvido de alguien): Chicos, espero veros muy pronto por Valencia.




Y, como no, a Soraia y su familia: porque estos días lo he pasado muy bien y no creo que hubiera podido sentirme mejor. Estar con ellos no sólo era conocer la cultura portuguesa, si no también sentirme, por unos días, una portuguesa más. Gracias por su paciencia, por hacer que el idioma no fuera una dificultad, y por esforzarse en todo. 


Gracias a Paulo y Graciete, los padres de Soraia, por su alegría, sus risas contagiosas, su sentido del humor, su amabilidad, hospitalidad, su cariño. Gracias a Edgar y Verónica, los hermanos de Soraia, por haberme aceptado tan bien, por esforzarse en que les entendiera, por sus risas, por explicarme cosas sobre su familia, su rutina... Y muchas gracias, Soraia, por haber hecho que la espera en ir a Portugal (pues es el último viaje del proyecto) valiera la pena: porque parecía que te conocía de siempre, desde que éramos pequeñas, por las risas, las confidencias, los secretos "solo chicas" entre Emelie, tú y yo, porque todas y cada una de las cosas que he vivido contigo, tu familia y tus amigos han dado esencia a este viaje: desde apagar y poner el despertador "cinco minutos más" por la mañana, hasta las risas de las mil y una cosas que nos han ocurrido. Soraia, gracias por todo. Espero verte por aquí este verano.


"Amigos son aquellos que a pesar de la distancia se acuerdan de los momentos importantes que vivieron." 
Proyecto Comenius 2011, Portugal 



Chelo Caballero

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 Postamigo
En el mundo perdido

Proyecto Comenius en Valencia



El proyecto Comenius en Valencia se ha acabado hoy pero describir todo lo que hemos vivido los chicos y chicas de los diferentes países que han participado me parece imposible: puede resultar extraño como jóvenes de cuatro países distintos han podido congeniar tan bien en tan poco tiempo. Estos seis días se han pasado muy rápido, pero todo lo que hemos vivido juntos ha sido alucinante. Debo decir que jamás voy a olvidar nada de lo que ha ocurrido en estos días e intentaré acordarme de todos esos pequeños detalles que han hecho que el proyecto en Valencia fuera tan agradable:  las visitas a museos, a centros comerciales, al oceanográfico, las risas en grupo, las confidencias entre las chicas, las bromas de los chicos...
El ambiente en el que convivíamos estos días era inmejorable y creo que podría afirmar que todos hemos estado muy a gusto: los alumnos de los paises que nos han visitado han intentado adaptarse a nosotros y nuestras costumbres en todo momento.
Así que sólo puedo agradecer a todos los que han hecho posible que todo esto fuera tan bien: a los profesores y alumnos suecos, portugueses, polacos y españoles que han participado en el proyecto esforzándose para que todo saliera perfecto, a las familias que han acompañado a muchos de los alumnos estos días, por su cariño y alegría...
Y a mí colegio, por la opotunidad que nos ha dado al dejarnos participar en el proyecto.

Recuerdos especiales
Siempre me acordaré de todos los alumnos que han participado en el Proyecto, pero en especial de los alumnos portugueses con quienes al alojarse en nuestras casas he pasado la mayor parte del proyecto en Valencia con ellos. Chicos, jamás olvidaré el tiempo que hemos pasado juntos, las risas, las fotos que nos hemos hecho, las confidencias, las bromas... Ni las lágrimas de la despedida.
Me acordaré siempre de Soraia, Cláudia, Luís, Carlos, Diana, Soraia, Patricia y, del chico de Suecia, Sebastian.

Recordad:

"La amistad no se olvida a pesar de que tome un vuelo en direcciones opuestas...
Proyecto Comenius 2011"

Diario de Viaje: Polonia con el Proyecto Comenius

3 de octubre, 2010                                         
Welcome to Poland!
Acabo de llegar a Varsovia.
Hemos llegado al aeropuerto de Varsovia sobre las tres de la tarde. Bajamos a por las maletas, aunque estuvimos esperando casi media hora (¡la mía fue la última en salir!). 
Nada más desembarcar, Ania, la profesora de español del colegio que nos recibia en Polonia, se acercó a presentarse y a hablar con nosotros: habla muy bien español y ha viajado varias veces a España.
Después de hablar con nuestro profesor, nos dijo que el autobús del colegio nos estaba esperando en el parking para cargar nuestras maletas y llevarlas al hotel. Salimos fuera, cargamos nuestras maletas y subimos al autobús.
Varsovia es diferente a nuestro país, aquí hay diferentes costumbres y un horario de hacer las cosas diferente.


Nos llevaron al hotel y nos entregaron las tarjetas de nuestras habitaciones; de dos en dos.
Nuestros profesores eligieron el hotel Metropol de Varsovia, situado en una zona bastante céntrica y bien comunicada con los medios de transporte. La zona de nuestro hotel era bastante urbana, con varios centros comerciales a una o dos calles.
Subimos a las habitaciones, dejamos nuestras maletas y cogimos las chaquetas y bolsos: estábamos a seis grados a las cuatro de la tarde.
Volvimos a subir al autobús que nos esperaba en la puerta del hotel para llevarnos al colegio que nos recibia en Varsovia; a unos cuarenta o cincuenta minutos del hotel. Llegamos al colegio, y aunque era domingo, el conserje con un chaquetón de pre-sky nos abrió la verja.






Ania nos enseñó el colegio: piso por piso, clase por clase. Luego, nos guió hasta un aula dónde nos invitó a sentarnos.
El aula parecía de biologia o ciencias naturales (por los animales de las vitrinas y las plantitas), era bastante amplia. Habían quitado los pupitres de los alumnos y en su lugar habían dos mesas largísimas.

En cada sitio había una servilleta junto con los cubiertos y algo de bebida en un vaso, pero nadie sabíamos lo que era. Al final, preguntamos y nos dijeron que era kompot - una bebida sin alcohol hecha de la fruta hervida, opcionalmente también con el azúcar que se puede hacer de un tipo de fruta o de una mezcla de manzanas, melocotones, peras, fresas, cerezas amargas y grosellas espinosas-. Cuando lo probé, a mi me pareció una especie de té rojo tibio. Mientras, nos han servido una comida típica de Polonia que si no recuerdo mal se llamaba bigos: un plato con rodajas de carne junto con una salsa acompañado de arroz blanco y ensalada de col, zanahoria, apio... ¡A las cinco de la tarde!


*      *       *

Después de tomar el cocktail los alumnos de Polonia se presentaron y no tardó en llegar el alumno de Suecia, pues su vuelo acababa de aterrizar. Momentos más tarde, los alumnos de Polonia han hecho una exposición sobre su país, su ciudad y qué íbamos a hacer durante estos días. 
Salimos sobre las siete de la escuela y como ya era tarde para que el autobús de la escuela nos llevara al hotel cogimos el autobús de línea. La mayoría de los habitantes de Varsovia coge transporte público: nuestros profesores sacaron el bono semanal para poder coger el autobús, el metro y el tranvía siempre que quisiéramos.

Hemos bajado un par de paradas antes del metro para poder dar un paseo por Varsovia: aunque no era muy tarde ya había anochecido por completo, y los edificios y monumentos más emblemáticos de la ciudad estaban todos iluminados. Me ha llamado mucho la atención que la mayoría de los edificios no son muy altos pero a pesar de su poca altura todos tienen uno o dos anuncios iluminados en sus fachadas. 




Al llegar al hotel, hemos dejado los bolsos y los abrigos en la habitación y hemos bajado a cenar. Nos hemos esperado a que bajáramos todos en el Hall, para entrar todos juntos: el restaurante del hotel era bastante grande y amplio, con una barra de bar a un lado. Está muy bien decorado y me ha parecido muy acogedor.
Después de cenar crema de brócoli con salmón ahumado (que por cierto estaba buenísima) y Spaghetti alla Arabiatta nos han traido el postre: una tarta de queso con frambuesas muy bien presentada, como el resto de los platos. 



4 de octubre, 2010                                         
Esta mañana hemos ido a la escuela con los alumnos polacos.
Todo el mundo se nos quedaba mirando por los pasillos o nos decía alguna palabra o alguna frase en español, para luego salir corriendo porque tenían vergüenza.
Al llegar al aula de naturales dónde estuvimos ayer, nos hemos encontrado con los tres alumnos portugueses: nos hemos presentado sin preocuparnos en el idioma pues entienden y hablan perfectamente español. Al momento, ha venido Ania y nos ha dividido en dos grupos para repartirnos entre dos clases de inglés.
Ha sido una clase de inglés muy amena, la profesora hablaba todo el rato en inglés pero nos enterábamos de todo lo que nos quería decir y para hacerlo más ameno y conocer a todos los alumnos polacos nos ha hecho presentarnos y conocernos por medio de juegos: al principio teníamos que rellenar una hoja con el nombre de cada alumno y poner dos hobbies que tuviéramos en común, teníamos que recordar todos los nombres de los alumnos de cada país, contestar unas preguntas para que nos conocieran mejor, ordenarnos por la fecha de nuestro cumpleaños... Después de la clase de inglés hemos tenido clase de historia, como una excepción, la han explicado en inglés para que nos pudiéramos enterar de algo ya que no entendemos polaco. El profesor de historia nos ha explicado lo que íbamos a ver en el museo de la Insurrección de Varsovia, basado en la Segunda Guerra Mundial. 




A las once y media, ya teníamos un cuenco con sopa y un plato con carne empanada y patatas hervidas encima de la mesa, para comer pues a las doce teníamos que salir para ir al museo.
Hemos vuelto a coger el autobús y llegamos -después de muchas paradas- al museo, donde han pedido un guia que hablara español (para nosotros) y otro que hablase inglés (para los polacos, portugueses y el sueco). El guía hablaba bastante bien nuestro idioma y se notaba un cierto resentimiento hacia todo lo que había pasado durante la segunda guerra mundial y cómo había destrozado su ciudad. Nada mejor que un varsoviano para describir lo que ocurrió.






A la salida, hemos ido a un centro comercial para comprarnos algo de comer (esta vez, a la hora española).
Y sobre las cinco y media nos dirigimos al parque Łazienki de Varsovia. Tengo que decir, que es un lugar impresionante: grandes parcelas de jardines se extendían en 80 hectáreas y lugar por donde el compositor F.Chopin paseaba constantemente.
No sólo me ha llamado la atención el color verde del césped ni las hojas otoñales cayendo de los enormes árboles, si no un enorme lago natural que hay en el centro del parque. Además, hemos podido fotografiar varios edificios, palacios y templos que están construidos dentro del parque y que dan un aspecto señorial y distinguido al lugar.
El parque  Łazienki no sólo es conocido por su extensión y edificios si no que también es un precioso lugar para hacerse fotos importantes y no sería de extrañar encontrarse con alguna pareja de novios haciéndose fotos para su álbum de boda-como nosotros, que hemos aprovechado para hacernos una foto de grupo con una pareja de recién casados-.










5 de octubre, 2010                                         
Visiting Krakow!
Hoy me he levantado a las cinco y veinte de la mañana porque teníamos que coger un tren con destino a Cracovia a las siete de la mañana.
Después de encontrarnos con Ania y Monika, las dos profesoras de español en el colegio de Varsovia, que nos conducirían por el país, y con los alumnos de Portugal y Suecia hemos cogido el tren.


El viaje ha sido un poco largo, de unas tres horas más o menos, pero ahora que ya he vuelto puedo decir que ha valido la pena: el casco antiguo de Cracovia es precioso (declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978). Tiene muchos más monumentos antiguos que Varsovia ya que la segunda guerra mundial no le afectó tanto.






Hemos visto varias iglesias, la lonja, las calles, varias plazas, el colegio mayor, la famosa universidad de Cracovia conocida por sus alumnos Copérnico y Karol Wojtyla , las murallas y el río Vístula. Todo esto, acompañados de una guía polaca que hablaba español. 





Nos ha contado varias leyendas y tradiciones de Cracovia: como la leyenda que dice de dónde proviene el nombre de Cracovia, basado en el gobernante Krakus, que construyó sobre una cueva ocupada por un voraz Dragón de Wawel. Muchos caballeros intentaron sin éxito desalojar al dragón luchando contra él, hasta que un zapatero llamado Dratewka le dio una oveja llena de azufre; el dragón se la comió, bebió el agua del río Vistula y estalló.



O como la tradición del trompetista donde cada hora se puede oír en directo el sonido de una trompeta desde lo alto de la torre de la catedral, que según dice la tradición, hace referencia a un soldado trompetista que murió en lo alto de la torre mientras tocaba la trompeta al atravesarle una flecha la garganta. 




Me llamó mucho la atención el reloj de la escuela y colegio mayor de Cracovia, donde a las once y a las cinco se abren las puertas de un reloj y salen figuritas de santos y algunos reyes de Cracovia mientras suena el himno.
Después de comer y de hacer unas compras por los numerosos puestos que hay dentro del mercado -sobre todo de ámbar-, fuimos a ver el barrio judío a una media hora andando desde el centro de Cracovia.
Allí vimos tiendas típicas de los judíos, una sinagoga y el cementerio judío, donde en vez de recordar a los difuntos con flores colocan una piedrecita cada vez que van a visitar a sus familiares, como símbolo de lo inamovible y de recuerdo.










6 de octubre, 2010                                         
A las diez de la mañana hemos ido al parque Wilanów a pasear y a esperar a los alumnos polacos, porque los portugueses y el sueco han pasado la noche en Cracovia para hoy ir al campo de concentración de Auschwitz. A mí me hubiera encantado ir, aunque sé que lo que pasó no es del agrado de nadie, me hubiera gustado verlo: es parte de la historia. 
Después de hacernos fotos por el parque y el río que pasa por allí, nos hemos encontrado con los alumnos polacos. Para conocernos mejor, nuestros profesores han organizado pruebas donde nos poníamos por grupos: por la inicial de nuestro nombre, por los animales que teníamos o las actividades que realizábamos. Luego, teníamos que aprender una canción típica polaca y cantarla delante de todos y nosotros enseñarles una canción en español. Si soy sincera, no tengo ni idea de qué canción he cantado; me limitaba a repetir lo que oía como mejor podía, pero nosotros les hemos enseñado la canción de "Soy una taza, una tetera..." y les hemos enseñado los pasos.
Hemos ido al Palacio Real donde hemos hecho muchas fotos y una guía nos ha dado una clase de historia del arte en español e inglés.




Cuando hemos salido del Palacio Real nos hemos ido a comer a un centro comercial con dos amigas, pero al final nos han acompañado un chico y una chica polacos. Hemos hablado en inglés durante la comida en McDonald -por cierto, un menú mediano de hamburguesa de pollo por 4€- y luego nos han enseñado las tiendas del centro comercial hasta que se ha hecho la hora para irnos a ver el museo de F.Chopin, que este año es el bicentenario. Nos hemos hecho algunas fotos por un parque que había cerca y luego hemos entrado al museo. Nos han dado unas tarjetas electrónicas para poder ver los audiovisuales o escuchar la explicación de las cosas. Había muchos muebles de la época, mapas, objetos personales y familiares, retratos, fotografías... Y como no, partituras.






Después de despedirnos de los alumnos polacos al salir del museo hemos ido a ver el casco antiguo de Varsovia. Hacía bastante frío pero aún así hemos visto el Castillo Real, la plaza cuadrada de Varsovia, las casas de estilo antiguo -ya que fueron reconstruidas al finalizar la segunda guerra mundial, gracias a mapas y planos que se encontraron después-.
Esta noche he provado un plato polaco que se llama Dumplings. Estaban rellenos de espinacas y queso, cubiertos por una salsa. Tengo que decir que estaban buenísimos.



 7 de octubre, 2010                                         
Ya no nos levantamos tan pronto como el día de Cracovia, cosa que hace que el día pase más rápido porque salimos más tarde.
Hemos ido a ver el Castillo Real y el Casco Viejo de Varsovia con una guia que hablaba español. Me ha resultado curioso ver como aquí todo el mundo entiende y habla inglés y cada vez más nos hemos encontrado con gente polaca que nos hablaba español. No pensaba que en un país tan lejano a España supieran tanto de nuestro idioma y nuestra cultura, y eso me entristece porque España aún tiene mucho que aprender de otros países y darle mucha más importancia a los idiomas.

Nos han dejado tiempo libre para comer y hacer las últimas compras. Hemos comido pizza y luego hemos ido por la calle principal, que recibe el nombre de Calle Cracovia -pues te conduce hasta la salida de Varsovia para coger el desvio hacia Cracovia-. Hacía muchísimo frío, más que los otros días. Así que después de comprar unos colgantes y un bolso hemos ido a un café a tomarnos un chocolate caliente. Dentro del Coffee Haven se me ha ocurrido mirar el Iphone y me he dado cuenta que ponía que estábamos a tres grados. ¡Brrr, qué frío!
Hemos acudido al lugar de encuentro y como todos estábamos helados hemos decidido ir al centro comercial donde comimos ayer. A mí me hubiera apetecido ir a ver la casa de Madame Curie, pero reconozco que hacía muchísimo frío y que resultaba mucho más acogedor el centro comercial.
Cómo ya no sabíamos qué hacer por allí nos hemos ido a Carrefour para comprar algo de dulce y nos hemos encontrado a un chico español que estaba allí por medio de una beca Erasmus. Nos ha hablado de cómo llegó allí, nos ha preguntado qué hacíamos nosotros allí, de dónde éramos...
Siento tener que decirlo pero, desgraciadamente, esto ya se acaba.


 8 de octubre, 2010                                         
Hoy nos hemos levantado un poco más pronto, sobre las ocho o así para acabar de hacernos las maletas y dejar arreglada la habitación.
Hemos bajado a desayunar y luego hemos ido a ver la vista panorámica de el Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio más alto de toda Varsovia con 237 metros de altura y que fue construido como regalo de la URSS. El edificio tiene 42 plantas, pero solo tres son visitables ya que el resto son oficinas. En la planta baja siempre hay alguna exposición -ahora una de animales disecados- y desde la planta número 30 hay una vista impresionante, aunque suele hacer mucho frío desde ahí arriba. Para alivio de todos, se puede subir en ascensor, sólo que de la presión de subir tan rápido se te entaponan los oídos. En dos de las plantas visitables hay tiendas de Souvenirs de Polonia, para comprar algún que otro recuerdo.




Después, hemos ido al hotel, hemos recogido las maletas y el autobús escolar ha venido a por nosotros para llevarnos al aeropuerto.
Nadie queríamos irnos aún de Polonia, pues tengo la impresión (y no me equivoco) que aún me queda mucho por conocer de ese país, tiene mucho que ofrecer y mucho que contarnos.

Cuando hemos llegado al aeropuerto hemos embarcado, pero hemos tenido que esperarnos más de una hora porque nuestro vuelo venía con retraso. Al final hemos embarcado y hemos comido en el avión a las cinco de la tarde.
El vuelo ha ido bien, un poco raro el despegue pero hemos llegado al aeropuerto de Barajas a las ocho y veinte. Como el vuelo de Varsovia-Madrid se había retrasado más de una hora, sólo nos quedaban diez minutos para llegar a coger el vuelo de Madrid-Valencia. Nos hemos recorrido más de cien puertas de embarque corriendo por Barajas hasta que hemos llegado a la nuestra. Y cuál ha sido nuestra sorpresa de que no había nadie en el mostrador de nuestra puerta. Estaban las luces apagadas y todos hemos dicho "Lo hemos perdido" pero no, el vuelo había sido retrasado por la huelga de los controladores aéreos.
Cenamos en el aeropuerto de Barajas un bocadillo al que nos invitó la compañía pues era un problema ajeno a nosotros, y a las doce de la noche salió nuestro avión.
En cuanto llegamos a Valencia, cogimos nuestras maletas y salimos a saludar a nuestros padres y familiares.

                                                                       *      *       *

Si vais a Polonia, y encontrais que falta un pequeño trocito de tierra no os asustéis, ese trocito de Polonia ha pasado a estar en nuestros corazones.




Recuerdos especiales:
Por mucho que lo intentemos, no voy a poderme olvidar de este viaje tan maravilloso que hemos podido hacer. Siempre me acordaré de mis compañeros y amigos, así como de nuestros profesores con los que he compartido este viaje, esos dolores de pies cuando llevábamos horas andando visitando un lugar tras otro, esas risas por las mil y una anécdotas que nos han ocurrido.
A los alumnos de Portugal y Suecia, con los que hemos convivido estos días en Polonia.
El trato que nos han dado en el colegio de Polonia ha sido maravilloso; gracias a todos los alumnos de Polonia que nos han acompañado siempre que han podido y a las profesoras de español Ania y Monika, por hacer de traductoras y por esforzarse tanto en que este viaje saliera perfecto. Gracias de verdad, pues habéis conseguido que recordemos lo bien que lo hemos pasado durante mucho, mucho tiempo.
Y no solo recordaré Polonia, sus costumbres, sus habitantes, los alumnos de intercambio de todos los países... Si no que este viaje también nos ha servido para conocernos más entre los alumnos de Valencia, hemos hablado y pasado días tras día con personas con las que en clase casi nunca hablábamos. 
Y, como no, mi último agradecimiento de este viaje (pero no por ello menos importante), va para Domingo y Fulgen, los dos profesores españoles que nos han brindado la oportunidad de participar en este proyecto y que nos han acompañado en este viaje. Sin duda, los meses de trabajo planeando nuestro viaje a Polonia han valido la pena pues de este viaje solo he podido sacar experiencias positivas.
¡Gracias por la oportunidad!

Chelo Caballero