Diario de viaje: Brocéliande, Bretaña (parte 13) - Francia

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Como habíamos pasado la mañana de mi penúltimo día en Bretaña haciendo trámites y, más bien, poco turismo, la familia anfitriona decidió enseñarme uno de los lugares más famosos de Bretaña que ha existido durante siglos: el bosque de Brocéliande.
En un primer momento, antes de llegar yo a Bretaña, habían pensado en llevarme a una de las playas más lujosas del Oeste de Francia. Sin embargo, comprendieron a los pocos días de llegar allí que yo no estaba acostumbrada a las playas frías del Atlántico, así que era una tontería conducir durante horas hasta aquella playa para únicamente mojarme los pies en la orilla; por lo que decidieron cambiar el plan.

El bosque de Brocéliande es conocido en toda Francia (y parte del extranjero) especialmente gracias a la literatura. A lo mejor no os suene así de primeras, ¿pero y si va seguido de nombres como el Rey Arturo, el Mago Merlín, Viviana o los Caballeros de la mesa redonda? Exacto, Brocéliande es el bosque de la materia de Bretaña, el lugar donde transcurre la leyenda del Rey Arturo.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue visitar la Place de la gare. Allí entramos en la abadía de Paimpont y, posteriormente, a la oficina de turismo. Como la familia anfitriona sabía de mi entusiasmo por este sitio, me compró la única guía en español que se ofertaba en toda la oficina, un detalle por parte de la familia, aunque la oficina de turismo bien podrían haber contratado a un traductor para traducirla. Y digo esto último porque ni siquiera tiene treinta hojas y la venden por 4€... Eso sí, llena de frases inconexas y sin sentido en un idioma que dice ser español.

Gajes del oficio aparte, comenzamos la excursión de senderismo por el bosque de Brocéliande siguiendo el itinerario que propone la guía. Puse todos mis esfuerzos por descifrar la guía, pues tenía que informar en inglés o en francés a la familia, aunque, todo sea dicho, tuvimos que preguntar en más de una ocasión a otros excursionistas...






Al final, pudimos ver muchos de los lugares emblemáticos de la leyenda, como la Fuente de la eterna juventud, el Árbol de los deseos junto a la tumba del mago Merlín, el Árbol de oro... Eso sí, la imaginación para visitar todos estos sitios y no desanimarse es más que necesaria.

Fuente de la eterna juventud. En el solsticio de verano se debía inscribir en el censo a los niños que habían nacido hasta entonces. Mientras que los que habían nacido de forma clandestina, eran censados al año siguiente junto a esta fuente, a pesar de tener y un año. De ahí que se diga que es la fuente de la eterna juventud.

Árbol de los deseos junto a la tumba de Merlín. Hay que dejar una notita con nuestros deseos colgada en una de sus ramas para que por la noche Merlín lo lea y el deseo se haga realidad.

El árbol de oro

Estanque del espejo de las hadas

Fuente de Barenton. Se dice que si al pedir un deseo, la fuente burbujea, este deseo se hará realidad.


La visita me decepcionó un poco, porque mis expectativas eran muy altas (y quizás también un poco debido a la literatura). Sin embargo, me alegré de no haberme ido de Bretaña sin haber perdido la oportunidad de visitar el mágico bosque de Brocéliande.


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1 comentarios

  1. Y yo toda la vida pensando que la leyenda del Rey Arturo transcurría en Inglaterra! Pues ya me voy a la cama habiendo aprendido algo nuevo jajaja. Pues nada, un sitio más para ver, yo me perdería entre los árboles ahí pero pienso ir de todas formas :).

    Un beso!

    BLOG: UNA ESTUDIANTE NÓMADA

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