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Cómo mantener un idioma




Mantener un idioma es una de las cosas relacionadas con el aprendizaje de idiomas que personalmente más me preocupa. Me he pasado años estudiando idiomas, asistiendo a clases, memorizando palabras y reglas gramaticales para que, después, en un abrir y cerrar de ojos, sienta que, una vez alcanzado cierto nivel, pierdo fluidez en cuanto dejo de estudiarlo. ¿A alguien más le ha pasado? Mudarse a un país en el que se hable ese idioma o trabajar en una empresa cuya lengua de trabajo sea el idioma que queremos practicar son opciones maravillosas, pero que no siempre son posibles para todo el mundo. Por eso, en este post, me gustaría compartir algunos pequeños hábitos que intento incorporar a mi rutina para poder mantener mi nivel en aquellos idiomas que no utilizo habitualmente en mi entorno.

1. Leer en ese idioma 
Leer es un hábito estupendo para mejorar la comprensión de cualquier idioma (hasta en el idioma nativo), ya que nos permite tanto mantener mucho de lo que ya sabemos como incorporar palabras o expresiones nuevas que hasta el momento desconocíamos. Me apasiona leer libros, pero muchas veces reconozco que me resulta un poco difícil meterme en la trama o llegar a conectar con el autor si no tengo un buen nivel en ese idioma. Además, no siempre dispongo del tiempo suficiente para leer unas páginas de un libro en mi día a día. Por eso, leer blogs, noticias de periódicos digitales o revistas me resulta mucho más atractivo.



2. Ver series o vídeos
No suelo ver películas en mi día a día. Sin embargo, me resulta mucho más sencillo encontrar algo de tiempo para ver algún vídeo de YouTube o el capítulo de alguna serie en Netflix. Suelo ver los vídeos sin subtítulos, aunque en caso de necesitarlos, intento ponerlos en el mismo idioma que el audio, para poder visualizar la palabra o expresión que no he entendido.

3. Seguir cuentas de Instagram
Instagram es la red social a la que más tiempo dedico cada día. Como ya sabréis, es una red social muy visual, pero seguir a cuentas que suban contenido en el idioma que quiero practicar me parece una de las formas más fáciles de incorporar ese idioma a mi día a día. Permite subir tanto imágenes acompañadas de textos como vídeos bastante cortos, así que, en mi opinión, si se sigue a las cuentas adecuadas, es muy fácil estar en contacto con el idioma y mantener el vocabulario relacionado con nuestros intereses.

4. Escuchar podcasts 
Reconozco que esta es una de las cosas que más me cuesta incorporar a mí día a día, ya que no estoy acostumbrada a caminar con los auriculares puestos ni suelo viajar muy amenudo en coche. Sin embargo, estoy esforzándome por escuchar algún podcast en el idioma que quiero mantener de vez en cuando, al menos, una vez cada quince días. Hoy en día hay podcasts de prácticamente cualquier temática y la mayoría son gratuitos, así que me parece una de las mejores formas de estar en contacto con un idioma.


5. Tener un tándem
Una de las cosas que más me ayuda a mantener un idioma es hablarlo. Sin embargo, si no podemos mudarnos al país en el que se habla ese idioma, una de las cosas que podemos hacer es buscar a una persona nativa en el idioma que queremos practicar que viva en nuestra ciudad. De esta forma, podemos quedar con ella de vez en cuando para tomar un café y hablar en el idioma que queremos practicar. Normalmente, se suele dedicar la mitad del tiempo a hablar en su idioma nativo y la otra mitad, en el nuestro; puesto que normalmente la otra persona suele estar interesada en aprender y hablar en nuestro idioma. Esta es, en mi opinión, una forma estupenda de no solo mantener un idioma, sino también de estar en contacto con la cultura que lo engloba.



Espero que os animéis a incorporar alguna de estas técnicas a vuestra rutina. ¿Qué otras prácticas soléis incorporar a vuestro día a día para mantener un idioma que hayáis aprendido? Estaré encantada de que compartáis conmigo vuestros trucos y consejos para mantener el nivel en un idioma.

Mi forma favorita de viajar: intercambios lingüísticos



Viajar y aprender idiomas. Pocas cosas hay que me gusten más que estas dos aficiones. ¿Y qué ocurre cuándo se juntas las dos? ¡Pues que siempre sale una experiencia inolvidable!

Lo explicaré mejor: la mayoría de los viajes que he hecho han sido gracias a intercambios. Los intercambios más comunes consisten en acoger a una persona en tu casa durante unos días y luego viajar al país de la otra persona y alojarte en su casa, o viceversa. Estos son mis favoritos, aunque también se pueden realizar viajes de intercambio únicamente alojándote en una familia, sin necesidad de que nadie viaje a tu casa, o se pueden hacer viajes simultáneos. Con esto último, me refiero a que cuando tú viajas a la casa de otra persona, ella viaja también a la tuya, de forma que son las familias las que conviven con el nuevo inquilino.
Aunque nunca he participado en intercambios de los de esta última opción, sí lo he hecho de las dos primeras.

Mi favorita, como ya he dicho, es la primera, porque no solamente tienes la oportunidad de practicar un idioma y sumergirte en la cultura de otro país, sino que además, si la otra persona es maja y tenéis algunas cosas en común, no será difícil ganar un nuevo amigo.
Esta forma de viajar es también la más económica: como la otra persona va a alojarse en tu casa, normalmente en estos intercambios solamente gastarás dinero en el vuelo, algunas comidas que no se hagan en la casa y algo de dinero de bolsillo (que puede variar en función de los museos y visitas culturales que se hagan). Pero te olvidas de buscar y pagar el alojamiento.
Para añadirle más puntos positivos a esta forma de viajar, también puedes practicar un idioma sin necesidad de apuntarte a alguna academia o curso para extranjeros. Como pasarás la mayor parte del tiempo con la familia anfitriona o con tu nuevo "amigo" de intercambio, te verás obligado a hablar en su idoma o en algún otro idioma universal, como el inglés. Así que, si ya has estudiado previamente una lengua extranjera o tienes algo de idea, será una ocasión perfecta para ponerla en práctica, soltarte a hablar en otro idioma —que suele ser lo que más cuesta— e incluso mejorarlo.
Algunas personas suelen ser rehacias porque piensan que pueden no sentirse a gusto conviviendo con otra familia de una cultura diferente o les asusta el hecho de no tener muchas cosas en común con, normalmente, el otro estudiante que hace el intercambio. Sí, es cierto de que en todos los viajes que he hecho, he tenido muchísima suerte al encajar perfectamente tanto con la familia como con los estudiantes de intercambio —¡Para qué voy a mentir!—, pero normalmente suelen ser personas a las que les gusta viajar, hablar idiomas o el intercambio cultural. Piensa que anterior o posteriormente, la otra persona se va a alojar o habrá estado en tu casa, así que tu familia de acogida seguramente te trate del mismo modo en que quiere que su hijo sea tratado cuando esté en tu casa.
Además, hoy en día la gente suele tener redes sociales, e-mail o skype, cosa que permite entablar conversaciones y conoceros antes de veros en persona.

Respecto al intercambio lingüístico alojándote en una familia sin necesidad de que otra persona se aloje en tu casa, también tiene cosas positivas como, por ejemplo, mayor libertad. Es como si estuvieras en un piso compartido o en una residencia durante tu estancia en el extranjero, así que también te verás obligado a utilizar un idioma, normalmente, no nativo para ti para comunicarte. La parte menos positiva es que aquí sí tienes que pagar por el alojamiento y, la mayoría de las veces, también requiere un curso de idiomas. No es un precio tan elevado como estar en una residencia, pero sí tienes que destinar un dinero de tu presupuesto del viaje a ello. Sí que es cierto que en esta opción no tienes que "devolver ningún favor", así que no tiene porqué alojarse otra persona en tu casa; cosa que está bien si no tienes mucho espacio o tiempo que dedicarle.

Del último tipo de intercambio, no puedo hablar; ya que no he participado nunca. Y, aunque no creo que dijese que no si tuviera la ocasión —¡Viajar y aprender idiomas! ¿Cómo desechar una oportunidad así?—, no creo que se convirtiese en mi forma de viajar favorita. El único inconveniente que le veo a este tipo de intercambio es que no tiene como finalidad trabar amistad con la otra persona que viaja, sino pasar a formar parte de su familia durante su ausencia. Es la familia la que lleva el peso del intercambio en sí, no el estudiante. Y sí, yo soy la típica persona a la que le encanta enseñar la ciudad a cada extranjero que viene; así que no creo que esta opción encaje mucho con mi personalidad. Aún así, apoyo totalmente estos tres tipos de viaje de intercambio lingüístico ya que los considero perfectos para que jóvenes y estudiantes como yo disfruten de países, culturas e idiomas diferentes. ¿Pero qué va a decir una chica que cayó rendida a estos proyectos y, como consecuencia, está estudiando el grado de Traducción en la universidad? ;)