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Hoteles económicos para hospedarse en Madrid




¡Madrid, es hora de caminar! Mucho por conocer y poco tiempo para hacerlo, esto es lo que siente todo visitante que va de turismo a esta gran ciudad ubicada en España. Con tanto por recorrer es difícil decidir en qué gastar el dinero que llevas para las vacaciones, entre el Palacio Real de Madrid, el Parque del Retiro, la plaza Mayor, el museo del Prado, el parque Warner y un sin fin de lugares por visitar que no vas a querer perderte.
Encontrar el mejor hotel para estas actividades es, entre todo, lo más recomendable; por lo que aquí te dejamos una breve lista de algunos alojamientos que pueden ser de gran ayuda. Para buscar otras opciones que se ajusten a lo que buscas puedes visitar una agencia de viajes online como Viajemos.com.


Desde $28 (aprox. 25€) la noche es ideal para estudiantes que transitan por el área. Es un hotel cómodo y sencillo que ofrece en las habitaciones wifi, calefacción, televisión por cable y ventilador para días de calor. Se encuentra cerca de la estación de tren Alcalá de Henares y a 5 minutos a pie del Centro Histórico.




Posadas de España Pinto
Ubicado en la zona empresarial de Pinto este hotel ofrece un sinfín de comercios y lugares de ocio para que sus visitantes encuentren comodidad. A tan solo 20 minutos del parque Warner Bros presenta habitaciones con estilo y desayuno incluido. Sus instalaciones cuentan con wifi, recepción 24 horas y excelente atención del personal desde $33 (aprox. 30€).






Un poco más lejos y media hora del corazón de Madrid se encuentra esta gran oferta con alojamiento económico y funcional. Sus instalaciones son coloridas, con parque infantil, salón al aire libre y baños compartidos fuera de las habitaciones. Con acceso a internet, recepción 24 horas, sala de televisión y restaurante. Desde $29 (aprox. 26€) por noche. Este alojamiento se convierte en una muy buena opción para descansar en grupo.



Ubicado a las afueras de Madrid se encuentra a 2,5Km del parque Warner y a 10 minutos de la estación de trenes, el hotel San Marco. En sus cercanías puedes conseguir tiendas, zonas de fiesta y transporte público. El hotel dispone de wifi, recepción las 24 horas y sala de desayuno bufet cada mañana. Sus habitaciones están climatizadas para dar la mayor comodidad con televisor a color, cuarto de baño privado y aire acondicionado desde $29 (aprox. 26€) por noche.




Al sur de Madrid y a solo 20 minutos del centro, se pueden encontrar una variedad de atracciones, comercios, restaurantes y puntos turísticos. Las habitaciones del hotel Ciudad de Fuenlabrada están equipadas con todas las comodidades para proporcionar confort: con baño privado, aire acondicionado, televisión, escritorio e hilo musical desde $35 (aprox. 31€) por noche


Pohořelec, Hradčany y Malá Strana. Praga (parte 3) - República Checa

La ruta turística de nuestra primera mañana por Praga nos dejó exhaustos. Habíamos estado caminando algo más de tres horas sin parar bajo una llovizna intermitente, visitando los monumentos de diferentes áreas de la ciudad. Al terminar el recorrido, le preguntamos al guía lugares típicos para probar la comida checa. Su recomendación nos llevó hasta la otra parte del centro de Praga, a la zona de Pohořelec, cuya traducción al español quiere decir "el escenario del fuego". No es que el centro de Praga sea muy grande, pero tener que cruzar el río y recorrer las calles empinadas durante media hora hasta llegar allí contribuyeron a que en más de una ocasión propusiese parar a comer en cualquier otro sitio que encontrásemos en el camino. Al final, llegamos al monasterio de Strahov. Es cierto que el guía nos recomendó también coger el tranvía hasta allí, pero el encanto de Praga es disfrutar del ambiente de sus calles. Eso sí, si te paras unos segundos para descansar un poco durante la subida y contemplas las vistas desde esa altura, recobras el aliento enseguida.

Finalmente, llegamos al monasterio de Strahov. La arquitectura del monasterio desde el exterior es muy similar a la del resto de edificios checos, pero se caracteriza por albergar la iglesia de Nuestra Señora, en la que se encuentra el órgano que tocaba Mozart cuando visitaba Praga. Solamente se puede visitar un par de salas de Strahov, la más famosa es la biblioteca; aunque nosotros en esta ocasión nos conformamos con ver el edificio por fuera.

A un lado del monasterio encontramos el restaurante que nos había recomendado el guía. La cervecería del monasterio de Strahov (Klasterni Pivovar Strahov, Strahovské nádvoří 301) es cervecería y restaurante al mismo tiempo, por lo que se puede comer y beber a casi cualquier hora. Entre unas cosas y otras, se nos habían hecho las tres y media de la tarde, así que nos vino fenomenal que en el sentido de horarios diesen tanta facilidad. En cuanto vi el patio de la cervecería, tan sencillo pero a la vez diferente y bonito, quise por todo y por todo sentarnos allí a comer. Sin embargo, el cielo no parecía dispuesto a dejarnos disfrutar de la comida del San Norberto sin regalarnos unas gotas de lluvía; por lo que al final, optamos por sentarnos en una de las mesas más pequeñas del interior de la cervecería. Pedimos sopa de hígado de primero y despúes schnitzel, todo acompañado de una de las cervezas de producción propia del lugar.

Monasterio de Strahov


Ya que habíamos subido hasta la parte alta, decidimos explorar un poco esa zona después de comer. La iglesia de la Virgen de Loreto no se encuentra muy lejos del monasterio y, además, nos pillaba de paso para regresar de camino al hotel. Tampoco entramos a visitar su interior, pues estaba cerrada; pero después nos enteramos de que se trata de una réplica de la supuesta casa donde tuvo lugar la Anunciación a la Virgen María.

Iglesia de Loreto


Posteriormente, volvimos a visitar el complejo del castillo en Malá Strana. Habíamos estado el día anterior, durante nuestra primera tarde en la ciudad, pero todavía nos quedaban cosas que visitar, como el interior de la catedral de San Vito y el famoso callejón del Oro. Por una parte, la catedral de San Vito por dentro es inmensa y la sensación de amplitud empieza en cuanto se entra.

Complejo del castillo


Por otra parte, el callejón del Oro es una de las visitas en Praga que esperaba con más ansia. En este callejón han habitado a lo largo de los años guardias del emperador Rodolfo II de Habsburgo y sus respectivas familias, orfebres, alquimistas y famosos escritores como Franz Kafka. Sin embargo, en la actualidad estas coloridas casitas se han convertido en tiendecitas turísticas de souvenirs. Íbamos a pagar la entrada para visitar este famoso callejón, pero uno de los guardas de seguridad nos dijo que si esperábamos veinte minutos podríamos entrar gratis, sin necesidad de sacar el tique. No acabamos de entender por qué a partir de las cuatro de la tarde puedes visitar el callejón sin pagar entrada, pero la verdad es que me alegré de ahorrarnos la entrada porque, muy a mi pesar, tampoco es para tanto. Reconozco que tiene interés histórico e incluso alguna que otra leyenda intrigante, pero se nota que ha sido restaurado y solamente acabas viendo casitas de colores en las que puedes comprar algún que otro recuerdo turístico. La casa que más ganas tenía de visitar era la casa de Kafka, aunque está totalmente rehabilitada y ha acabado convirtiéndose en una librería donde se venden las obras del autor en diferentes idiomas. ¡Y yo que esperaba encontrarme los muebles y algunos que otros enseres personales! Además, de las leyendas de los alquimistas no hay tampoco ni rastro.

La casa de Kafka es la número 22 del callejón del Oro


Antes de dejar el complejo del castillo de Praga, no pudimos evitar volver a uno de sus miradores. Habíamos estado el día anterior al atardecer, cuando los edificios adquirían todos la luz cálida del sol. Sin embargo, nada tenían que ver en ese momento, en un día frío con algo de niebla. Me dio la sensación de que los edificios estaban hechos para ese clima, ya que todos parecían encajar perfectamente en ese paisaje; por lo que no pude evitar sacar alguna que otra foto de nuevo.



Ruta turística. Praga, (parte 2) - República Checa

El segundo día en Praga fue, sin lugar a dudas, el más intenso. Tras desayunar en el bufé del hotel, salimos corriendo hacia la plaza de la Ciudad Vieja. ¿El motivo? Habíamos concertado una ruta turística para no dejarnos nada por ver y esta ruta comenzaba en tan solo 5 minutos. Afortunadamente, conseguimos llegar a tiempo al punto de encuentro, aunque no sin librarnos de esquivar a algún que otro turista. 

Pensaba que seríamos pocos los que habríamos concertado la visita guiada ese día, pero cuál fue mi sorpresa cuando nos encontramos con casi cien personas de lengua española dispuestas a dejarse sorprender por la historia de la ciudad. Afortunadamente, nos separaron en varios grupos, mucho más reducidos, así que pudimos seguir las explicaciones de nuestro guía fácilmente. 

Ponce, nuestro guía, nos desveló varios secretos de la ciudad que no habríamos descubierto de no ser por hacer esta visita guiada, así que quedamos encantados con la experiencia. Sin embargo, tampoco quiero contar demasiado por ahora, ya que tengo en mente dedicar una entrada solamente a este tipo de tours, pues tienen una particularidad un tanto especial... ¡Son gratuitos! 

Dejando pendiente la reseña de estas rutas guiadas para otra ocasión, tengo que reconocer que el recorrido fue extenso, pero muy ameno. Las tres horas que pasamos caminando por la ciudad de Praga se me pasaron rápidamente y creo que aprovechamos bastante el tiempo. Además, tuvimos suerte con la previsión meteorológica pues, aunque el cielo estaba muy encapotado y hacía frío, no llovió y pudimos acabar el recorrido sin problemas. 

El tour comenzó en la plaza de la Ciudad Vieja y, aunque la habíamos visto el día anterior de pasada, esta vez nos detuvimos casi una hora para conocer toda su historia y admirar la belleza de sus edificios y monumentos; así como ver el espectáculo que ofrece el llamado Orloj, el famoso reloj Astronómico de Praga. Visitamos también el teatro Estatal, la torre de la Pólvora, la plaza de Wenceslao... Y uno de los barrios más conocidos de la capital checa: el barrio judío. Allí nos contaron la leyenda del famoso Gólem y pudimos conocer un poco mejor la historia del escritor praguense más conocido: Franz Kafka. 


Plaza de Wenceslao

Torre de la Pólvora

Barrio judío. Estatua de Franz Kafka. 

Calle del barrio judío.

Vistas desde el puente de Manesuv.

Vistas del barrio de Malá Strana y la catedral de San Vito.

Una ciudad de cuento de hadas, Praga (parte 1) - República Checa

Desde hace más de seis años tres ciudades encabezan mi lista de lugares por visitar: Dublín, Friburgo y Praga. Sin embargo, hace unas semanas, pude tachar una de estas ciudades de mi lista. La elegida fue Praga, la capital de Bohemia que ha sido bautizada con el apodo de "una ciudad de cuento de hadas" (y no, no solamente lo digo yo). Mi chico y yo habíamos estado planeando el viaje durante meses, pero eso no hacía más que aumentar mis ganas de pasear por esa ciudad. Finalmente, tras coger un avión a primera hora de la mañana y varias horas de escala, llegamos a Praga un tanto cansados del viaje pero listos para comenzar a hacer turismo y aprovechar nuestra primera tarde allí.

Nuestro hotel se encontraba en la Plaza Wenceslao, a menos de diez minutos andando de la Plaza de la Ciudad Vieja, famosa por el reloj astronómico. Para mi sorpresa, la plaza albergaba diferentes hileras de puestecitos de artesanía, souvenirs y otros productos típicos de la región. En mi opinión, este mercadillo todavía le da un mayor encanto a la Plaza de la Ciudad Vieja. Decidida a husmear por los puestecitos, acordamos que en ese momento solamente haríamos algunas fotografías, por lo que me vi obligada a dejar el paseo por el mercadillo para uno de los siguientes días por miedo a que anocheciese demasiado pronto y no pudiésemos seguir con nuestra ruta prevista.




El plan para esa tarde era cruzar al otro lado del río Moldava y visitar parte del barrio de Mala Strana. Tras merodear un poco por algunos callejones, aparecimos ante una de las puertas de los jardines del Senado. Estoy segura de que estos jardines ganan con la llegada del buen tiempo pero, aún así, decidimos hacerle una visita rápida. Más tarde, visitamos la Plaza Menor, a unos pocos metros de la iglesia de San Nicolás.

En Praga solamente entramos a dos Iglesias: la iglesia del Niño Jesús de Praga y la iglesia de San Nicolás. Me atrevería a decir que la primera es mucho más famosa, especialmente porque en ella se encuentra la famosa imagen del milagroso Niño Jesús de Praga. Sin embargo, a excepción de eso, la iglesia no tiene mucho más encanto. Al contrario ocurre con la iglesia de San Nicolás, a la que recomiendo encarecidamente entrar a pesar de que haya que pagar entrada, pues sus frescos no dejan indiferentes.






Finalmente, llegamos a lo alto del barrio de Mala Strana, dentro de la fortificación del recinto del castillo. Llegar hasta allí conlleva caminar durante varios minutos cuesta arriba, por lo que no es una tarea fácil si vienes de ciudades al nivel del mar como Valencia, pero las vistas de la ciudad de Praga y el Moldava devuelven el aliento a cualquiera. Además, si por lo que sea estas maravillosas vistas no son suficientes, encontrarte justo a los pies de la descomunal catedral gótica de San Vito pocos minutos después impacta igual o incluso más que las vistas panorámicas de la ciudad.

Si pasáis solamente unos días en Praga, no podéis marcharos sin ver el atardecer desde el mirador del complejo del castillo. Es algo que por muchas fotografías preciosas que veáis nunca hacen del todo justicia.

Para terminar el día, cenamos Goulash de ternera acompañado de una cerveza checa en un restaurante cercano a la Plaza Menor y cruzamos por el mágico Puente de Carlos ya bien entrada la noche.







Fin de semana de los Amantes en Teruel

El fin de semana de los Amantes es la fiesta más conocida y celebrada en Teruel. 

Cuando estuve hace ya unos tres años, me fascinó tanto la leyenda de los Amantes que me prometí a mí misma visitar la ciudad durante sus fiestas, para regresar al pasado y "vivir", en cierto modo, en la época de Juan Diego e Isabel. 

Las fiestas reciben el nombre de Las Bodas de Isabel de Segura y este año tuvieron lugar del 19 al 22 de febrero, fecha que apunté en mi agenda más de seis meses antes. Durante estos días, el centro de Teruel se transforma y se viste del siglo XIII para recrear la atmósfera en la que vivieron los Amantes. Las calles engalanadas, niños y mayores ataviados con ropajes de la época, puestecitos y mercadillos medievales por doquier... Y mientras tanto, se representan escenas teatrales de la historia de los Amantes de Teruel.


Sin embargo, aunque la historia de estos enamorados se ha convertido en un símbolo de Teruel, merece la pena visitar muchos otros monumentos. Aquí dejo una pequeña lista de los lugares que recomiendo visitar:

La arquitectura mudéjar de Aragón es un estilo que se puede encontrar fácilmente en varios monumentos turolenses. Se trata de un estilo que me encanta, pues me parece exótico y a la vez tradicional. Este estilo se puede ver especialmente en las escalinatas, las torres y la catedral.


 
 
 

El acueducto renacentista de los Arcos es también un monumento que merece la pena visitar. Está al lado de las murallas que separan el centro del resto de la ciudad y se puede llegar hasta allí tanto en coche como andando.



El viaducto de Teruel une el centro con la parte más moderna de la ciudad. Se pueden encontrar dos viaductos, muy cercanos el uno del otro: uno de ellos es peatonal y está adornado con esculturas de algunos escudos; el otro viaducto, el más actual, está destinado a la circulación de los coches principalmente.



Pasear y callejear por el centro histórico es también una opción muy recomendable. Simplemente para disfrutar de la arquitectura y del ambiente festivo de este fin de semana.



Y, como no, visitar el mausoleo de los Amantes de Teruel para conocer plenamente su leyenda y hacer la visita completa para ver también la Iglesia en la que se encontraron sus cuerpos, el claustro y subir a una de las torres de la ciudad.





En Teruel también se puede encontrar algún edificio modernista como la Casa de Tejidos El Torico, diseñada por un discípulo de Gaudí. Esta se encuentra en la plaza del Torico, monumento emblemático de Teruel.