Diario de viaje: La Universidad de Salamanca y sus edificios. Salamanca (parte 4) - España

18:21:00

Si hay alguna cosa que me viene a la cabeza cuando oigo decir Salamanca, es su famosa universidad y la conocida ranita de piedra de su fachada. Así que como no podía ser de otra forma, en nuestro segundo día, visitamos la universidad: símbolo del conocimiento y los estudiantes.
La lista de los pensadores, literatos y humanistas conocidos (como Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Unamuno...) que han impartido clases en ella es simplemente un reflejo de fama que adquirió en la ciudad y en Europa.
Actualmente, se conservan varios edificios: la universidad, las Escuelas Mayores, el Hospital de Estudiantes (actualmente el rectorado) y el edificio de las Escuelas Menores.


 

Estatua de Fray Luis de León



Sacamos las entradas en la misma universidad (Precios: entrada normal 10€ // entrada de estudiante 5€). El mismo ticket te sirve para visitar los tres edificios a lo largo del día, por lo que es importante no perderlo. Junto con la entrada te dan una audioguía, por lo que puedes visitar todo el edificio a tu ritmo, detenerte en las salas que más te gusten y organizar tú mismo el itinerario. 

Lo primero que se ve al entrar es el enorme Claustro que ilumina los pasillos de la universidad. En el edificio se pueden visitar las aulas, la capilla, los salones y las dos bibliotecas. En total, la visita ofrece la posibilidad de visitar 15 salas.






La Universidad de Salamanca fue inagurada en el año 1218 por el rey Alfonso IX de León. Poco tiempo después, y gracias a la ayuda de Alfonso X el Sabio, el Papa Alejandro IV la confirma mediante la expedición de una bula potificia. A partir de entonces,  la Universidad de Salamanca se situó a la altura de las universidades europeas más pretigiosas, poniéndose a la altura de Oxford, Cambridge, Bolonia y París.

Durante la visita, una de las cosas que te cuentan es la dura vida del discente de la época. Se pasaban una noche entera encerrados en una de las aulas preparando a solas el tema de su examen oral para obtener el título; hasta el punto de que le pasaban la comida por una pequeña rendija. Si al final conseguían el título de doctor, el feliz estudiante pintaba con sangre de toro el vítor de la universidad junto con su nombre en una de las paredes de la escalera.
Si esta tradición me pareció curiosa, todavía me sorprendió más que actualmente la universidad ofrezca pintar nuestro propio vítor.





Las dos cosas que más me gustaron fueron las enormes escaleras de piedra que conectan ambos pisos —¿a quién no le recuerdan a Howarts?— y, como no, la biblioteca.





Pero, sin duda alguna, lo más conocido de la universidad de Salamanca es la puerta de la fachada plateresca, realizada en honor a los Reyes Católicos y los privilegios que estos otorgaron en varias ocasiones a la institución.
El reto está en encontrar la famosa ranita de la suerte que pasa desapercibida entre todos las figuras de la fachada. De esta forma, el estudiante que la encuentre, conseguirá graduarse. 







El segundo edificio universitario  más conocido es el colegio Arzobispo Fonseca, la residencia universitaria de los estudiantes por excelencia. De hecho, da nombre a una canción de tuna que cuenta el final de las clases: "TRISTE Y SOLA, SOLA SE QUEDA FONSECA. TRISTE Y LLOROSA QUEDA LA UNIVERSIDAD."






Al salir del colegio mayor pasamos por la casa de Miguel de Unamuno, conocido literato que también fue profesor de la universidad.





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