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Diario de viaje: Denia - España

Como ya os dije en una de mis anteriores entradas, me he propuesto publicar también sobre los lugares de la Comunidad Valenciana que he visitado en los últimos años.
Así que hoy, le toca el turno a Denia.

Denia es una ciudad que se encuentra en la provincia de Alicante, cerca de las localidades de Jávea y Gandía.
En sus orígenes, esta ciudad era un pueblo pesquero a orillas del mar. Prueba de ello, todavía hoy conserva parte de estos edificios y es precisamente esta parte de la ciudad la que más me gusta. Me atrevería a decir que es también la más turística ya que los bares y restaurantes de la zona suelen sacar terrazas a la calle para que sus clientes disfruten de las noches de verano.








Lo bueno de Denia es que se encuentra delimitada por el Montgó y el mar Mediterráneo, de esta forma, es fácil encontrar diferentes actividades que hacer en la zona. 





Además, en la ciudad también se haya un refugio de la Guerra Civil que actualmente han aprovechado para conectar las dos partes de la montaña del castillo.




Aunque, sin duda, con lo que me quedo de Denia es con su playa. El atardecer en la playa de l'Almadrava son preciosos y, para que lo comprobéis, aquí os dejo dos fotos que tomé este verano -ambas imágenes son sin filtros.



Chelo Caballero

Diario de viaje: Alicante - España

Desde hace ya varios años, una parte de mis vacaciones de verano las paso en la Costa Blanca. 
Este tipo de vacaciones en nada se parecen al ritmo que suelo llevar cuando visito otro país. Se podría decir que cuando estoy por esta zona de la Comunidad Valenciana, no me comporto como una turista, aunque sí me guste pasar las mañanas en la playa y visitar diferentes lugares cercanos por las tardes. Pero, sin duda, me lo tomo con más calma para el que el ritmo del viaje sea mucho más tranquilo.

Hace tiempo que llevaba en mente escribir sobre este tipo vacaciones por la Costa Blanca porque, aunque en un principio este blog lo creé para mis viajes al extranjero, soy de ese tipo de personas que piensan que en la Comunidad Valenciana también hay un montón de lugares preciosos que visitar y sobre los que, por qué no, escribir. Así que, aprovechando que el fin de semana pasado estuve en Alicante, he decidido recopilar unas cuantas fotos de mis últimas visitas a esta ciudad y escribir un poco sobre ella. 

La primera vez que estuve en Alicante fue en el verano de 2010 y, desde entonces, he estado un total de cuatro veces allí. ¿Lo más turístico de la ciudad? Sin duda,  el Castillo de Santa Bárbara. 



 El Castillo de Santa Bárbara se encuentra en lo alto del Monte Benacantil, en la ciudad de Alicante. Se desconoce la época exacta de su construcción aunque se han encontrado restos arqueológicos desde la Edad del Bronce.
El castillo se puede visitar (pvp de 2€ para subir en ascensor), tanto el interior como el exterior, cosa que permite ver las exposiciones de objetos encontrados en él así como disfrutar de las vistas de toda la bahía alicantina, como os muestro en las siguientes fotos.





 


Este año, mi mejor amiga sueca, vino a visitarme y, aprovechando que su vuelo llegaba a Alicante, decidimos pasar el día haciendo algo de turismo por esta ciudad.

 

 




Otro de los monumentos más conocidos de Alicante es su Ayuntamiento, conocido porque en él se encuentra la denominada Cota Cero, el lugar de referencia desde el que se mide la altitud sobre el nivel del mar de las diferentes ciudades españolas.




Además, también paseamos por la zona del paseo marítimo y la explanada junto al puerto, una de las zonas más modernas y turísticas de la ciudad gracias a que allí se puede ver el moderno Casino, el restaurante-barco anclado en el puerto y la playa del Postiguet.







Diario de viaje: Välkommen! - Jönköping (parte 1) - Suecia

El pasado 14 de julio tomé un vuelo directo desde Alicante hacia Gotenburgo para conocer, por primera vez, Suecia. 
Antes de las cinco de la madrugada ya estaba facturando en el mostrador de Ryanair pues a las 6:55am estaba previsto el despegue del avión. Y así fue. 
Aunque el vuelo no fue tan largo como estaba esperado, ya que llegué media hora antes al aeropuerto de Göteborg City. 
 Agradecí salir a primera hora porque me gusta exprimir el tiempo de mis viajes al máximo y, de esa forma, puedes aprovechar más el primer día, evitando que sea un día perdido para hacer turismo.
Como iba sola y creo que éramos solo tres españoles en el vuelo, empecé a convencerme de que todas las personas son amables por naturaleza -lo había leído en un blog de viajes porque, según decía el blog, teniendo este pensamiento se podía disfrutar más de los viajes y el contacto entre otras culturas- y no tardó en dar resultado: en el vuelo, conocí a una pareja sueca joven, que venían de pasar unos días en la casa que su familia tenía en Alicante. La chica hablaba muy bien español y estuvimos hablando mientras su novio dormía. Cosa que hizo que el vuelo se me pasara más rápido.
Cuando aterrizamos, me llamó muchísimo la atención el orden que tienen los suecos:  una vez aterrizado el avión, todos los suecos permanecieron sentados y con los cinturones abrochados hasta que la señal indicó lo contrario. Entonces, continuaron sentados hasta que se abrieron las puertas del avión y fue en ese momento cuando únicamente la primera fila de pasajeros se levantó, cogió sus pertenencias y salieron con un orden perfecto, de forma que hasta que no salía la fila anterior no se levantaba la siguiente. 
¡Todo lo contrario a lo que yo había visto en los demás vuelos! No hubo aplausos al aterrizar, una palabra más alta que otra durante todo el vuelo, ni prisas ni empujones por sacar el equipaje de mano y salir de los primeros... Cosa que agradecí.

El aeropuerto de Göteborg City es bastante pequeño, con una única puerta de llegadas y dos puertas para las salidas. Al llegar a la sala de recogida de equipajes, los pasajeros del vuelo anterior, aún estaban esperando sus maletas -¡y eso que su vuelo hacia más de media hora que había aterrizado!-. 
Por fin recogieron sus maletas, mientras que los pasajeros del vuelo de Alicante aún seguíamos esperando las nuestras. Tardamos 48 minutos -¡de reloj!- en conseguir nuestras maletas de forma que nos juntamos en la misma sala con el vuelo que había aterrizado media hora después que nosotros. Y, aunque reconozco que yo estaba impaciente y de los nervios por estar tanto tiempo esperando, ningún pasajero reclamó ni se quejó, si no que esperó tranquilamente.

Raquel me estaba esperando en el aeropuerto con este cartel.

Al salir -ya con mi maleta- tuve la suerte de encontrarme con Raquel, una chica colombiana de nacimiento pero sueca de adopción, que conocí en mi primera visita a Portugal, con el Proyecto Comenius, y que me enseñaría algunos de los preciosos lugares de Suecia.
 Dos amigas suyas, una inglesa y otra sueca pero residente en Estados Unidos, que estaban pasando unos días allí, nos llevaron a Jönköping en coche. Durante las dos horas de trayecto, Raquel y yo no dejamos de hablar, de ponernos al día después de un año y medio sin vernos, de todo lo que íbamos a hacer durante mi estancia allí, etc.Cuando llegamos, me presentó a su encantadora familia, me instalé y comimos todos juntos mientras su familia y yo nos conocíamos. Después, salimos a dar una vuelta por la ciudad de Jönköping: conocer el centro histórico y dar un paseo por el lago.

Jönköping es una ciudad que pertenece a un municipio de mismo nombre, en la provincia sueca de Smaland. En realidad, aunque no es una ciudad que tenga mucho turismo, sí ofrece varias cosas de interés: fue en Jönköping dónde nació la primera fábrica de fósforos y cerillas, para ser una ciudad relativamente pequeña, cuenta con un gran número de iglesias, algunos museos y tres lagos: Vättern, Munksjön y Rocksjön.


Fotos de la Iglesia de Sofía

Tändsticksmuseet, museo de fósforos junto al lago Vättern.



Visitamos el vecindario donde se encuentra la casa del escritor sueco Viktor Rydberg (s.XIX), que podría ser el ejemplo de una típica casa sueca, más o menos, reciente: pintada en rojo y blanco y con su conocido tejado.



En Jönköping está el segundo lago más grande de toda Europa, el lago Vaterna (aunque creo que suena mucho mejor en sueco, Vättern) con más de 1900 km2.

Paseo junto al lago Vättern



Después de dar una vuelta por el lago, seguimos caminando hacia el centro de la ciudad donde se encuentra el ayuntamiento y los juzgados.




El horario de las tiendas y establecimientos de Jönköping no es muy amplio en comparación con España, ya que la mayoría de las tiendas del centro ya estaban cerradas. ¡Y eso que solo eran las cuatro y media de la tarde!
Y claro, eso explica que las calles más comerciales de la ciudad estuvieran desérticas.

Calles comerciales del centro de Jönköping, un sábado a primera hora de la tarde.



Tras mi primera visita por el centro y los sitios más emblemáticos de la ciudad de Jönköping, nos pusimos ropa deportiva para ir con el hermano de Raquel a dar un largo paseo por los lagos Munksjön y Rocksjön.

Spira Arts Centre junto al lago Munksjön


Vistas del lago Munksjön


Cerca del lago Rocksjön se encuentran unas piedras a modo de monolitos que me recordaron a los de Stonehenge, aunque son de menor tamaño y creo que no hay ninguna leyenda sobrenatural sobre su origen -o al menos, que a mí a me hayan contado-.