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Diario de viaje: Gigeryd - Suecia

Al regresar a Jönköping tras visitar Huskvarna, la familia de Raquel nos estaba esperando para hacer una barbacoa en el patio de la casa. Los trozos de carne llamaban la atención por sí solos (a la vista está en la fotografía) y que, como habréis deducido ya, nos quedamos con hambre jajaja xD




Después de esta comida de despedida con mi HF sueca, Raquel y yo quedamos con unos amigos suyos para ir a recoger fresas. Sin duda, esta fue mi actividad favorita de este viaje: recolectar fresas en Gigeryd. 
Gigeryd es un pequeño lugar cercano a la ciudad de Jönköping, ya que el trayecto en coche no duró más de veinte minutos. La tarde no estaba muy clara -de hecho, cayó alguna que otra gota de lluvia-, pero lo pasé realmente bien aunque se me hiciera raro estar recolectando fresas en pleno mes de julio cuando en España comienzan a aparecer por el mes de abril.






El paisaje de Gigeryd me pareció precioso: al lado del enorme lago se encuentran los verdes campos de fresas y, de vez en cuando, las típicas casitas suecas. 
Aquí, cada uno coge las fresas que quiera y, antes de marcharse, las pesa y las paga. ¡Ah!, eso sí, se me olvidaba el detalle de que cada uno puede comer todas las fresas que quiera como degustación mientras las está recogiendo. 










Diario de viaje: Jönköping (parte 5) - Suecia

A estas alturas, todavía soy un completo desastre decidiendo qué cámara de fotos voy a llevarme de viaje. Para mí es un dilema elegir entre la calidad de la reflex y la comodidad con respecto al peso y tamaño de la cámara compacta. Como ya digo, no es la primera vez que a mitad de un viaje me lamento de no haber llevado mi cámara reflex y haber decidido llevarme la compacta, o viceversa.
Mi viaje a Suecia no fue una excepción y el quinto día por dicho país decidí dejarme la cámara reflex en casa de Raquel. En teoría, la dejé a conciencia porque ése iba a ser nuestro día de relax después de la odisea de las bicis en Visingsö. Y fue verdad, porque ese día fue bastante normal pero, para una forastera como yo; muchas calles, parques o plazas resultaban extraordinarias y lamenté no haber cogido la cámara así que tuve que conformarme con la cámara del móvil, cosa que no habría pasado de haberme llevado la otra cámara.

El día anterior habíamos pasado desde las siete de la mañana hasta casi las once de la noche fuera de casa, visitando Gränna y Visingsö. Entre el cansancio de hacer turismo y las agujetas que tenía gracias a la bicicleta,  dormí casi diez horas. Cuando me desperté, Raquel ya estaba preparando el desayuno después de haber ido al gimnasio a las siete de la mañana y de haberse arreglado >.<
Desayuné corriendo y, después de arreglarme, a mitad mañana cogimos un bus hacia el A6 Center, uno de los centros comerciales más grandes de Jönköping, donde nos encontramos con su madre, que acababa de terminar su turno de trabajo. Así que decidimos dar una vuelta por las tiendas y, más tarde, reunirnos con el resto de la familia para ir a comer a Ikea.

Sé que puede parecer extraño que nuestro plan del día fuera ir a comer a Ikea pero si partes de que es imposible pensar en Suecia sin relacionar el país con Ikea y que yo nunca había estado en estos almacenes, creo que es comprensible que destinara unas horas de mi viaje a pasear por los pasillos de Ikea y a comer en su restaurante.

No voy a hacer ningún comentario sobre la tienda de Ikea porque creo que a estas alturas, tanto todo aquel que haya ido a alguna de sus tiendas como quien no, sabe qué es y los pros y contras de los productos que venden, pero sí hablaré un poco sobre lo que pedí para comer allí.

Tanto Raquel como su familia me repitieron varias veces que la comida de ese restaurante era comida típicamente sueca y pude comprobarlo cuando toda la familia se pidió un plato de albóndigas para comer que, por si no lo había mencionado, las albóndigas son una comida típica sueca.
Como en uno de mis primeros días en Suecia ya habíamos cenado albóndigas, yo preferí pedir panerad rödspätta med potatis och remouladsås, o lo que es lo mismo, pescado empanado con patatas hervidas y salsa tártara, para probar otro plato de la gastronomía sueca. ¡Delicioso! Aunque no termino de encajar que dentro de una tienda de muebles haya un restaurante xD




Después de comer, continuamos con la visita turística por Ikea hasta que nos cansamos. Más tarde, Raquel y yo volvimos dando un paseo hasta el centro de la ciudad así que aproveché para comprar algunos souvenirs para mi familia en las tiendas para turistas del Jönköping resecentrum.

Como todavía era pronto para cenar, Raquel me propuso ir a una zona cerca del Statsparken, conocida como Dunkahalla. En este lugar se puede ver la zona industrial más antigua de Jönköping rodeada de una cascada natural que llega hasta el cementerio.

Subiendo hasta lo alto de Dunkahalla para ver el nacimiento de la cascada
Vistas de las casas de las fábricas, stallkvarn, desde lo alto de la cascada

Vistas de las casas de las fábricas y el lago.



En la stallkvarn, primeras fábricas de Jönköping


Foto tomada en el Kyrkogården. En Suecia, es bastante frecuente pasear por los cementerios.

Foto desde el mirador del Kyrkogården. En el horizonte se distingue la isla de Visingsö.


Chelo Caballero

Diario de viaje: Gränna, Jönköping - Suecia

Otro de los lugares que visité cuando estuve en Suecia, fue Gränna: un bonito pueblo pesquero al otro lado del lago Vättern.
Ese día, nos levantamos temprano porque Raquel ya me había avisado de que Gränna era uno de los lugares más turísticos de Jönköping, así que cogimos el autobús que llegaba hasta allí a primera hora de la mañana. Exactamente no recuerdo el tiempo que tardamos en llegar pero fue menos de una hora. Raquel se quedó medio dormida al poco de subir al autobús y yo me encanté mirando el paisaje: ¡había vacas en todos los campos por los que pasó el autobús! (Vale, sí, reconozco que soy de ciudad y que no estoy muy habituada a cruzarme con vacas todos los días).

Nada más llegar, lo primero que hicimos fue ir a la oficina de turismo para informarnos de los horarios de todo lo que íbamos a ver ese día: decidimos visitar Gränna durante toda la mañana e ir a la isla de Visingsö después de comer.
La primera visita fue el Grännamuseet, o lo que es lo mismo, el museo de Gränna. ¡Nos pasamos más de dos horas en este museo! Y eso que las dos plantas tampoco eran muy grandes pero lo vimos todo detenidamente. El Grännamuseet está orientado a mostrar la historia de este pueblo desde las primeras leyendas escandinavas hasta mediados del siglo XX, más o menos.  


Otra de las cosas por la que es conocida la región de Jönköping es por las máquinas de coser. (Cuando actualice sobre mi visita a Huskvarna, contaré más sobre ellas).






Tras salir del museo, fuimos al mirador de Gränna. Las vistas desde allá arriba son preciosas: se puede ver todo le pueblecito, las casitas de tonalidades granates típicas suecas, el lago Vättern y la isla de Visingsö. Eso sí, la subida hasta arriba del todo puede ser un poco dura ;)




Como podéis ver, las vistas desde el mirador de todo el lugar son preciosas (o al menos, a mí me encantaron). La mañana estaba soleada e incluso me atrevería a decir que hizo hasta un poco de calor. Eso sí, los cambios de tiempo durante el verano en Suecia son muy similares a los de Inglaterra: "hace un minuto hacía sol y ahora está lloviendo como si se acabara el mundo." Unas horas más tarde, pude comprobarlo.

Tras comer de picnic en el mirador, bajamos al pueblecito. Paseamos por las calles, nos compramos un helado (me atrevería a decir que los helados de Gränna nada tienen que envidiar a los helados italianos) y visitamos la tienda de los Polkagris. 



La tienda de los Polkagris era tal y como la tienda de dulces que salía en la serie de Pippi (si alguien a visto alguna vez cuando era niño algún capítulo, sabrá de qué hablo).
Si yo ya me había quedado impresionada con la tienda de dulces de Oxford -y, sobre todo, había hecho un gran esfuerzo por no comprar todas las chucherías y dulces de la tienda- imaginad cómo me quedé cuando entramos a la tienda del Polkagris.

Dentro de la tienda no estaba permitido hacer fotos, así que he cogido algunas de internet.





Al contrario que en la tienda, en la fábrica de Polkagrisar sí que se podía hacer fotos...




Y aquí están los Polkagris que compré :)



Diario de viaje: Jönköping (parte 4) y Bankeryd - Suecia

El mismo día en que visité Taberg y el Statsparken de Jönköping, dimos un largo paseo desde el Statsparken hacia el Vattenlednigs parken que nos llevó el resto de la tarde. 


Al salir del parque natural, seguimos un sendero. El camino era bastante largo, y se hizo un poco duro porque era todo "montaña a través" y ya estábamos algo cansadas después de estar todo el día caminando -Raquel no bromeaba cuando me dijo que sus amigos y familia le llamaban "la andariega"- pero, la verdad es que, valió la pena porque las vistas desde el Vattenlednigs parken, al igual que ese lugar, eran preciosas. 


Me llamó la atención, acostumbrada al bullicio de las ciudades, no encontrarnos con nadie durante el camino una vez salimos del Statsparken. Pero disfrutamos de la naturaleza y la tranquilidad, el aire puro... Todo sin olvidar las risas mientras planeábamos nuestra excursión a Gränna para el día siguiente.

Vistas de la ciudad de Jönköping y uno de sus lagos mientras íbamos al Vattenlednings parken.



Después de nuestro largo paseo por el Vattenlednings parken, llegamos a casa, donde nos arreglamos para ir a una barbacoa en Bankeryd, a la que nos habían invitado. ¡Por unos momentos, pensé que estaba en una película americana en vez de en la verde Suecia!




 Hicimos nuestra cena en una de las barbacoas de la terraza y cenamos cuando los amigos de Raquel terminaron de bañarse en la piscina. Estábamos a 13º pero, al fin y al cabo, para los suecos era un cálido verano... ¡Aunque yo fuera con jersey y camisa!





Diario de viaje: Jönköping (parte 3) - Suecia

El mismo día que hice senderismo por Tabergstoppen, visité también el Fagelmuseet y el Friluftsmuseet de Jönköping.

El Fagelmuseet o museo de aves en castellano se encuentra en el Statsparken de Jönköping. Es la primera casita de madera que se ve, bastante pequeña pero abarrotada con todas las aves de la zona disecadas. No soy aficionada a la ornitología pero reconozco que prefiero ver a los animales en su hábitat natural.
 El precio de la entrada del museo de aves es gratuito para los estudiantes (al igual que la mayoría de los museos de Jönköping) aunque el precio de la entrada normal creo que no sobrepasaba los dos o tres euros al cambio.

Nuestra visita al museo de aves fue bastante rápida, así que fuimos al Friluftsmuseet (que, tanto a Raquel como a mí, nos interesaba más).
El Friluftsmuseet se encuentra a unos metros del fagelmuseet. Es una casita sueca de madera, de las primeras que se construyeron en Jönkoping y en el interior se puede visitar las habitaciones de la casa y ver cómo era la vida allá por el 1700.
Las casas, a pesar de sus pequeñas dimensiones, tenían una sala principal donde se dedicaban a bordar o a tallar madera y se encontraba el horno, una sala destinada a elaborar cerveza y otra sala como dormitorio.
No se conservan muchas casas de esta época en la zona porque, debido a que están hechas totalmente de madera, se incendiaban con facilidad.




Los típicos zapatos suecos ya se utilizaban en el 1700 y han sido declarados como los zapatos más seguros y saludables para los pies.


Al salir de la casa, nos encontramos con este simpático animalito pastando tranquilamente

Atlas, mi traveller, tampoco quiso perderse la visita al Friluftmuseet. 



Diario de viaje: Taberg - Jönköping (Suecia)

En mi tercer día en Jönköping (Suecia), decidimos ir a hacer senderismo por la montaña de Taberg. 
Madrugamos bastante y cogimos un bus que nos llevaba, tras media hora de trayecto, al pueblo de Taberg. Allí nos esperaba Felicia, una de las mejores amigas de Raquel, y que nos acompañó en nuestra caminata. 
El camino fue un poco duro porque no estoy muy acostumbrada al turismo de montaña pero reconozco que ir a Suecia y no disfrutar del paisaje perdiéndose entre la naturaleza es un crimen. 

La montaña de Taberg es muy conocida en Suecia porque parte de la montaña fue utilizada como cantera, debido al alto porcentaje de hierro de sus tierras, para la elaboración de armamento durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde lo alto de la montaña se puede ver el pueblo de Taberg, a las afueras de la ciudad de Jönköping. Fue allí arriba donde aprovechamos para descansar y recuperar fuerzas tomando unos panes bullar, tanto dulces como salados, que habíamos hecho la tarde anterior para nuestro picnic y que he de decir que estaban buenísimos.

Después de comer y hacernos fotos, nos despedimos de Felicia y regresamos a Jönköping para ir a los museos del Statsparken. 


 
Vistas del pueblo de Taberg desde la montaña





Diario de viaje: Tändsticksmuseet y Statsparken - Jönköping (parte 2) - Suecia

Durante el segundo día en Jönköping, Raquel me llevó a visitar el museo de cerillas (tändsticksmuseet) y el Statsparken.

A media mañana, tras haber desayunado tostadas con el típico pan sueco Knäckebröd -que por cierto, he encontrado en España y del que me considero adicta-, fuimos al museo de cerillas, famoso en la ciudad de Jönköping.
El tändsticksmuseet -así es su nombre en sueco- está situado en las orillas del lago Vättern de Jönköping. El edificio es el mismo en el que se fundó la primera fábrica de cerillas a mediados de 1800 aunque, al sufrir algunos incendios y, posteriormente, una reducción de la extensión de la fábrica, solo se conserva ese edificio.


En el interior del museo, se puede ver toda la historia desde la fundación del mismo, el rudimentario proceso de fabricación de los fósforos, la industrialización y la expansión internacional hasta su cierre en 1932.
El precio de la entrada es variable: 40 SEK por persona en temporada alta y gratuito en temporada baja. Aunque la entrada es gratuita durante todo el año para jóvenes o estudiantes.
Está muy bien enfocado al público, y puedes seguir toda la información en Sueco, Inglés, Francés y Alemán.





Fotos de las diferentes salas del Tändsticksmuseet, Jönköping


Nos pasamos en el museo unas tres horas, aunque es cierto que lo vimos todo (vídeos, audios, guiones...) con detenimiento.
Al salir del museo, dimos una vuelta por la ciudad y después de comer con la familia de Raquel (y a la que yo ahora ya considero mi familia sueca) fuimos a pasear al Statsparken.

El Statsparken es el parque más bonito que vi en Suecia y es que en nada se parece a los parques que puedes ver en España. Es un parque natural, con diferentes zonas habilitadas para diferentes actividades: algunos museos, zona de ocio, un restaurante, el estadio de fútbol de Jönköping, recinto para ciervos y otros animales...
Y, aunque lo más pesado fue la subida hasta llegar al parque situado en lo alto de una montaña, la vista de todo Jönköping recompensó el esfuerzo.



En Suecia es bastante común que las torres de las Iglesias se encuentren separadas del resto del edificio.

Antiguas casitas típicas suecas




Diario de viaje: Välkommen! - Jönköping (parte 1) - Suecia

El pasado 14 de julio tomé un vuelo directo desde Alicante hacia Gotenburgo para conocer, por primera vez, Suecia. 
Antes de las cinco de la madrugada ya estaba facturando en el mostrador de Ryanair pues a las 6:55am estaba previsto el despegue del avión. Y así fue. 
Aunque el vuelo no fue tan largo como estaba esperado, ya que llegué media hora antes al aeropuerto de Göteborg City. 
 Agradecí salir a primera hora porque me gusta exprimir el tiempo de mis viajes al máximo y, de esa forma, puedes aprovechar más el primer día, evitando que sea un día perdido para hacer turismo.
Como iba sola y creo que éramos solo tres españoles en el vuelo, empecé a convencerme de que todas las personas son amables por naturaleza -lo había leído en un blog de viajes porque, según decía el blog, teniendo este pensamiento se podía disfrutar más de los viajes y el contacto entre otras culturas- y no tardó en dar resultado: en el vuelo, conocí a una pareja sueca joven, que venían de pasar unos días en la casa que su familia tenía en Alicante. La chica hablaba muy bien español y estuvimos hablando mientras su novio dormía. Cosa que hizo que el vuelo se me pasara más rápido.
Cuando aterrizamos, me llamó muchísimo la atención el orden que tienen los suecos:  una vez aterrizado el avión, todos los suecos permanecieron sentados y con los cinturones abrochados hasta que la señal indicó lo contrario. Entonces, continuaron sentados hasta que se abrieron las puertas del avión y fue en ese momento cuando únicamente la primera fila de pasajeros se levantó, cogió sus pertenencias y salieron con un orden perfecto, de forma que hasta que no salía la fila anterior no se levantaba la siguiente. 
¡Todo lo contrario a lo que yo había visto en los demás vuelos! No hubo aplausos al aterrizar, una palabra más alta que otra durante todo el vuelo, ni prisas ni empujones por sacar el equipaje de mano y salir de los primeros... Cosa que agradecí.

El aeropuerto de Göteborg City es bastante pequeño, con una única puerta de llegadas y dos puertas para las salidas. Al llegar a la sala de recogida de equipajes, los pasajeros del vuelo anterior, aún estaban esperando sus maletas -¡y eso que su vuelo hacia más de media hora que había aterrizado!-. 
Por fin recogieron sus maletas, mientras que los pasajeros del vuelo de Alicante aún seguíamos esperando las nuestras. Tardamos 48 minutos -¡de reloj!- en conseguir nuestras maletas de forma que nos juntamos en la misma sala con el vuelo que había aterrizado media hora después que nosotros. Y, aunque reconozco que yo estaba impaciente y de los nervios por estar tanto tiempo esperando, ningún pasajero reclamó ni se quejó, si no que esperó tranquilamente.

Raquel me estaba esperando en el aeropuerto con este cartel.

Al salir -ya con mi maleta- tuve la suerte de encontrarme con Raquel, una chica colombiana de nacimiento pero sueca de adopción, que conocí en mi primera visita a Portugal, con el Proyecto Comenius, y que me enseñaría algunos de los preciosos lugares de Suecia.
 Dos amigas suyas, una inglesa y otra sueca pero residente en Estados Unidos, que estaban pasando unos días allí, nos llevaron a Jönköping en coche. Durante las dos horas de trayecto, Raquel y yo no dejamos de hablar, de ponernos al día después de un año y medio sin vernos, de todo lo que íbamos a hacer durante mi estancia allí, etc.Cuando llegamos, me presentó a su encantadora familia, me instalé y comimos todos juntos mientras su familia y yo nos conocíamos. Después, salimos a dar una vuelta por la ciudad de Jönköping: conocer el centro histórico y dar un paseo por el lago.

Jönköping es una ciudad que pertenece a un municipio de mismo nombre, en la provincia sueca de Smaland. En realidad, aunque no es una ciudad que tenga mucho turismo, sí ofrece varias cosas de interés: fue en Jönköping dónde nació la primera fábrica de fósforos y cerillas, para ser una ciudad relativamente pequeña, cuenta con un gran número de iglesias, algunos museos y tres lagos: Vättern, Munksjön y Rocksjön.


Fotos de la Iglesia de Sofía

Tändsticksmuseet, museo de fósforos junto al lago Vättern.



Visitamos el vecindario donde se encuentra la casa del escritor sueco Viktor Rydberg (s.XIX), que podría ser el ejemplo de una típica casa sueca, más o menos, reciente: pintada en rojo y blanco y con su conocido tejado.



En Jönköping está el segundo lago más grande de toda Europa, el lago Vaterna (aunque creo que suena mucho mejor en sueco, Vättern) con más de 1900 km2.

Paseo junto al lago Vättern



Después de dar una vuelta por el lago, seguimos caminando hacia el centro de la ciudad donde se encuentra el ayuntamiento y los juzgados.




El horario de las tiendas y establecimientos de Jönköping no es muy amplio en comparación con España, ya que la mayoría de las tiendas del centro ya estaban cerradas. ¡Y eso que solo eran las cuatro y media de la tarde!
Y claro, eso explica que las calles más comerciales de la ciudad estuvieran desérticas.

Calles comerciales del centro de Jönköping, un sábado a primera hora de la tarde.



Tras mi primera visita por el centro y los sitios más emblemáticos de la ciudad de Jönköping, nos pusimos ropa deportiva para ir con el hermano de Raquel a dar un largo paseo por los lagos Munksjön y Rocksjön.

Spira Arts Centre junto al lago Munksjön


Vistas del lago Munksjön


Cerca del lago Rocksjön se encuentran unas piedras a modo de monolitos que me recordaron a los de Stonehenge, aunque son de menor tamaño y creo que no hay ninguna leyenda sobrenatural sobre su origen -o al menos, que a mí a me hayan contado-.