No nos costó mucho llegar al Panteón de Agripa, a unas calles de la conocida fuente. De repente, nos dio la sensación de habernos transportado de Italia a Grecia.
Inicialmente, el Panteón de Agripa fue construido para adorar a los diferentes dioses del imperio romano. Años más tarde, Adriano mandó reconstruirlo para hacer posteriormente un templo cristiano. Desde entonces, es uno de los edificios mejor conservados de la Antigua Roma.
| Interior del Panteón de Agripa |
Tras visitar el Panteón fuimos a la Piazza Navona donde, además de varias terrazas, hay tres fuentes entre la que destaca la Fuente de los Cuatro RÃos y la Iglesia de Santa Inés.
Hasta casi dos siglos atrás, la bonita plaza se inundaba para convertirla en un lago artificial.
Como dato curioso, decir que la estatua que simboliza el rÃo Nilo se tapa la cabeza y se niega a ver la Iglesia de Santa Inés. Esto se debe a que el artista de dicha fuente, Bernini, estaba enfrentado con Borromini, el arquitecto que restauraba el edificio de la Iglesia de Santa Inés.
Seguimos perdiéndonos entre las calles, los romanos y los turistas, y al final llegamos a la Plaza de España, famosa tanto por su escalinata como por ser uno de los espacios preferidos de carteristas, cuyo nombre proviene a que a pocos metros de ésta se encuentra la sede italiana de la embajada española en el Palacio Monaldeschi.
Cuenta una leyenda que en este edificio cedido por el Vaticano a España en agradecimiento por la defensa que España le otorgaba, se aparece el espÃritu de un fraile.
| Foto tomada desde las escaleras de la Plaza de España |
Nuestra siguiente parada fue en la Piazza del Popolo. Donde también hay un obelisco importado de Egipto.
Una vez paseamos por la plaza, fuimos a comer nuestra última pizza en Italia de este viaje y, tras pasear después de comer por las calles de Roma en compañÃa de un gelato, fuimos a cumplir la tradición de tirar una moneda a la Fontana Di Trevi esperando que la leyenda de volver a Roma sea cierta.
Como a todos nosotros nos costaba aceptar que nuestro viaje a Italia estaba acabando, decidimos irnos con buen sabor de boca de Roma...
Un par de horas más tarde, llegamos a uno de los aeropuertos de Roma y tras sufrir un retraso de varias horas, embarcamos de madrugada en un vuelo con destino a Valencia.
Ciao, Roma!



