Si hay algo que no soporto es la poca memoria que tengo para recordar hechos. En todos y cada uno de mis viajes me he encontrado con alguna anécdota o ha ocurrido algo un tanto curioso. Asà que para evitar olvidarme de estas cosas y, de paso, sacarme una sonrisa cuando las recuerde o las relea, he decidido dedicar un pequeño espacio del blog para ello.
Anéctoda nº1: Inglaterra, 2011.
Si a los tÃpicos "nervios" de un viaje le unes los nervios por ser la primera vez que vas a estar un mes viviendo con una familia en el extranjero, lo que puede salir de ahà es, como mÃnimo, un par de anécdotas.
Estábamos mis compañeros y yo corriendo tras la profesora de intercambio con todas nuestras maletas y bolsas mientras seguÃamos las indicaciones para dar con la salida del aeropuerto de Gatwick de Londres cuando no se me ocurre otra cosa que, mientras subÃamos por las escaleras mecánicas, saludar a una de mis amigas que estaba más adelantada que yo y, por tanto, más arriba en las escaleras. Yo llevaba dos maletas trolley, una de 25kg y otra como equipaje de cabina, una en cada mano, asà que para poder saludarla, solté una de las maletas y agité enérgicamente mi mano para saludar a mi amiga y asà captar su atención. En ese momento, la maleta venció a causa de su peso y cayó escaleras abajo haciendo un ruido tremendo al chocar con cada escalón que bajaba. Salà corriendo detrás de mi maletón sin percartarme de que dejaba la otra maleta, de forma que mientras bajaba las escaleras mecánicas del aeropuerto en dirección contraria (obviamente) lo más rápido posible para coger la maleta, que dejara de hacer ruido y no diera a ningún otro turista; la maleta de cabina que se habÃa quedado en el sitio comenzó a caer escaleras abajo también.
Sin duda, una imagen muy cómica para las personas que me vieron, en especial para mi compañera de viajes que vio todo el espectáculo sin perderse detalle porque habÃa llamado su atención al saludarla. Ahora, cada vez que hablamos de nuestro viaje a Oxford, me recuerda esta odisea.
Anéctoda nº1: Inglaterra, 2011.
Si a los tÃpicos "nervios" de un viaje le unes los nervios por ser la primera vez que vas a estar un mes viviendo con una familia en el extranjero, lo que puede salir de ahà es, como mÃnimo, un par de anécdotas.
Estábamos mis compañeros y yo corriendo tras la profesora de intercambio con todas nuestras maletas y bolsas mientras seguÃamos las indicaciones para dar con la salida del aeropuerto de Gatwick de Londres cuando no se me ocurre otra cosa que, mientras subÃamos por las escaleras mecánicas, saludar a una de mis amigas que estaba más adelantada que yo y, por tanto, más arriba en las escaleras. Yo llevaba dos maletas trolley, una de 25kg y otra como equipaje de cabina, una en cada mano, asà que para poder saludarla, solté una de las maletas y agité enérgicamente mi mano para saludar a mi amiga y asà captar su atención. En ese momento, la maleta venció a causa de su peso y cayó escaleras abajo haciendo un ruido tremendo al chocar con cada escalón que bajaba. Salà corriendo detrás de mi maletón sin percartarme de que dejaba la otra maleta, de forma que mientras bajaba las escaleras mecánicas del aeropuerto en dirección contraria (obviamente) lo más rápido posible para coger la maleta, que dejara de hacer ruido y no diera a ningún otro turista; la maleta de cabina que se habÃa quedado en el sitio comenzó a caer escaleras abajo también.
Sin duda, una imagen muy cómica para las personas que me vieron, en especial para mi compañera de viajes que vio todo el espectáculo sin perderse detalle porque habÃa llamado su atención al saludarla. Ahora, cada vez que hablamos de nuestro viaje a Oxford, me recuerda esta odisea.
Chelo Caballero

